Todo lo que decimos lo hacemos con cariño y amor pero también con odio, resentimienmto, coraje, celos, angustia, envidia, deseo de herir o molestar, y esto nos afecta de diferentes maneras.
Cada palabra o frase que pronunciamos va acompañada de su correspondiente carga de emoción: Envidia, coraje, resentimiento, rencor, ánimo de herir, etc. o también con sentimientos de amor, ternura, cariño, estimación, confianza, alegría, etc. Esto nos afecta desde diferentes puntos de vista, para bien o para mal.
Todo lo que nos decimos y lo que les decimos a los demás, lo estamos decretando para nosotros mismos, para ser, sentir y pensar así como decimos, para experimentar en nuestra vida todo eso que nos decimos y les decimos a los demás. Porque querámoslo, o sepámoslo o no, todo lo que decimos y hacemos se nos regresa con sorprendente exactitud; si es el bien en bien y si es el mal en mal… Por ello que no nos extrañe ver o experimentar en nosotros mismos y en nuestra vida todo lo que les hemos deseado a nuestros prójimos y nos hemos dicho de nosotros mismos. Nos conviene grandemente no hablar mal ni insultar a los demás. No por reglas de moral ni de buenas costumbres, sino porque en esa misma forma nos tratamos a nosotros mismos. Nos encontramos diciéndonos cosas muy feas de uno a nosotros mismos. Piénsalo. Medítalo, reflexiona.
Cuando el Maestro de maestros JESÚS nos dijo: “Ama a tu prójimo como a ti mismo” y “Con la vara que midas serás medido”. No solamente nos estaba dando lecciones de moral o de buenas costumbres, nos estaba dando verdades eternas para estar bien con nosotros mismos y para experimentar el don más preciado que cualquier hombre puede poseer: la paz espiritual, la paz mental. Porque para estar en paz con nosotros mismos, `primero tenemos que estar en paz con los demás. De la misma manera que amamos a nuestros prójimos es la manera como nos amamos a nosotros mismos. Y de la misma manera como los juzgamos, eso mismo lo estamos atrayendo a nuestra vida, y tarde o temprano se nos manifestara. Es la Ley del Boomerang. La Ley del Karma en acción.