content top

Jung y lo oculto

La vidente de Prevorst y el contacto con los muertos, episodio decisivo en la vida de Jung.

Fue durante los años que siguieron a la muerte de su hijo que se le impuso el don de ver a los muertos, así como veía también “otras personas” por detrás de aquellos que estaban vivos. Decía que la gente tenía guardianes o espíritus protectores que los acompañaban a todas partes.

Algunas personas que la conocieron afirmaban experimentar un gran cansancio en presencia de Friedericke, como si hubieran sido víctimas de un vampiro.

Kerner escucha a la vidente

Kerner aceptó verla bastante contrariado pues estaba seguro de que esta mujer era una impostora. Había escuchado demasiadas historias de ese tipo a lo largo de su vida como para creer en patrañas.

Finalmente la visitó e indicó un tratamiento que no surtió ningún efecto. Sin embargo, se siguieron viendo y ninguno de los dos sabía que estaban inventando un método terapéutico que estaría en boca de todos a partir del advenimiento del siglo XX: lo novedoso era que Kerner dejaba que fuera su paciente la que hablara y condujera la conversación.

La sorpresa de Kerner fue mayúscula cuando comprobó que en los estados de trance su paciente hacía gala de conocimientos que de ninguna manera podía tener dada su nula formación académica (algo que también Jung comprobó en sus propias pacientes, lo que lo condujo a pensar que necesariamente debía tratarse de un inconsciente colectivo, origen de tales conocimientos).

El 5 de agosto de 1829 la vidente de Prevorst murió en el curso de una de sus habituales crisis. La noche siguiente se le apareció en sueños a Justinius Kerner para decirle que se había recuperado de sus dolencias.

El conocimiento de este episodio fue capital en la vida de Jung, que vio allí la confirmación de sus creencias de que era posible abrir las puertas de la percepción y entrar en contacto con los muertos.

Freud apenas si pudo por unos años distraerlo y “obligarlo” a confesar que se trataba de “arrebatos de fantasía que me concedo de vez en cuando”. Jung quiso siempre creer que se había tratado sólo de un insignificante entreacto en su vida. Había transpuesto una puerta que ya no se volvería a cerrar.

4
Liked it
Etiquetas: , , , ,
votar


Leave a Reply