¿Por qué Dios se hizo hombre y en qué me ayuda eso?

Hemos visto que Jesús reúne en El dos naturalezas y una sola personalidad, hemos comprendido que debía reunir ambas naturalezas para ser el puente adecuado entre Dios y el hombre. Hay más con respecto a su doble naturaleza, vamos a analizar su naturaleza humana.
Daniel, el profeta, describe cómo vio en las nubes a alguien “como un hijo del hombre”. Jesús uso el título de “Hijo del Hombre” muchas veces (Mateo 8:20, 9:6,11:19 y otros). El título de Hijo del Hombre, nos enseña que El, identificándose con la humanidad, nació, creció, se desarrolló y murió ¿Porqué vino a pasar por esto?
“Como nosotros, los hijos de Dios, somos seres de carne y hueso, Cristo nació como ser de carne y hueso también; porque sólo siendo un ser humano podía morir y destruir al que tenía el imperio de la muerte: El diablo. Sólo así podía librar a los que vivían siempre en esclavitud por temor a la muerte. Sabemos que El no vino como un ángel, sino como ser humano, como judío. Era necesario que fuera en todo como nosotros, pues sólo así podía ser misericordioso y fiel sumo sacerdote nuestro, ante Dios (misericordioso para con nosotros y fiel para con Dios) al expiar los pecados del pueblo y puesto que El mismo experimentó lo que es sufrimiento y tentación, sabe lo que significa y puede socorrernos maravillosamente en nuestros sufrimientos y tentación” (Hebreos 2:14-18, Biblia al Día).
Jesús nació como un ser humano normal (siendo Dios) porque debía conocer totalmente cuál era el sufrimiento y la tentación, debía comprender lo que esto significa para así poder ayudarnos cuando estemos pasando por tribulación angustia y tentación.
Como hombre Jesús nació y creció normalmente (Lucas 2:52), tuvo que estudiar, aprender un oficio, tener vida social, aprendió a ser obediente, sintió dolor en su corazón al perder a un ser amado, conoció la humillación de ser oprimido por el romano invasor de su tierra, vio como murieron muchos en las rebeliones contra Roma (Hechos 5:36-37). Cometemos el error de creer que por ser Jesús el Hijo de Dios, su padecimiento como hombre sería liviano y olvidamos que sus tentaciones y luchas fueron reales, que no simuló sus batallas. Jesús se enfrentó como un hombre valiente, ungido por el Espíritu Santo, a las fuerzas y las tentaciones que se le oponían, saliendo vencedor en todo.
¿Alguna vez has sentido como que “estás sólo o sóla”, que nadie te entiende? Jesús siempre ha estado a tu lado, y ha experimentado todo lo que tu has pasado. Por ello, te entiende y puede interceder por ti ante Dios, el Padre. Recuerda esto: ¡En Jesús esta la vida!
Ciertamente, hermano, Cristo nos acompaña. Y se hizo hombre para, comprender el dolor de la carne. Cristo nos protege, aun cuando creemos que nos ha abandonado. Dios te bendiga.