La tercera persona de la Trinidad. ¿Qué es para ti?
Su ministerio es sostener el testimonio de Jesús. (Juan 15:26) “Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviare del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, el dará testimonio acerca de mi”. Este testimonio será autentico porque el Espíritu de Dios es el Espíritu de verdad. (Juan 14:16, 17) “Y yo rogare al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre. El Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros”. La palabra alude a similitudes, pero también pone de manifiesto diversidad de funciones y ministerios. El uso que Jesús hace de allos para referirse a otro Consolador equivale a “uno junto a mi, además de mi y en adición a mi, aunque exactamente igual a mi, que en mi ausencia hará lo que yo haría si estuviera físicamente presente con ustedes”. La venida del Espíritu asegura la continuidad de lo que Jesús hizo y enseño. El Espíritu Santo, quien actúa como un ayudador para la Iglesia, no es impersonal, sino que tiene todas las características de una persona.
(Hechos 1:8) “Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me sereis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo ultimo de la tierra.
El Espíritu Santo autoriza a los creyentes a continuar el ministerio de salvar al perdido. Jesús encarga directamente a sus discípulos ir y predicar el evangelio a todo el mundo. Aquí la gran comisión esta precedida por su promesa del derramamiento del Espíritu Santo. El dotar de poder para la evangelización a nivel mundial esta ligado inseparablemente a esta promesa. Obviamente, se necesita recibir este poder si es que la gente habrá de hacer suyo plenamente el evangelio. Pero, antes que eso, hay otro asunto que espera resolución. El Espíritu Santo ha venido para convencernos de que debemos ir. Necesitamos poder para servir con efectividad, para sanar a los enfermos y para liberar a quienes estén poseídos de espíritus inmundos. Debemos recibir el primer ungimiento del Espíritu Santo, o sea, poder para actuar, para ir. Entonces, el Señor nos dará:
Congrats Yoly
Well written, wonderful article.