Pocas veces nos ponemos a reflexionar en las palabras “el reino de Dios”, pero si nos detenemos a meditar un momento nos surgen varias preguntas. Basados en la Biblia damos una explicación de cómo podemos vivir dentro de ese reino.
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¿Quién sabe como es el Reino de Dios? ¿Como tendremos la certidumbre de conocerlo? El Reino de Dios o el Reino de los Cielos son palabras que escuchamos habitualmente.
¿Estamos en el Reino de Dios? El Señor es el soberano y nosotros concurrimos como sirvientes bajo su señorío. Esto entonces simboliza que todos formamos parte de un reinado, es un feudo activo, y con esto quiero decir que somos (la mayoría de las veces sin saberlo) participantes de un imperio espiritual, lo mas interesante de esta revelación es que servir a este reino es intencional, le servimos por que así lo queremos (una vez mas muchas veces sin saberlo)
Muchas personas opinan que la tierra es el reino del perverso, opino que esto es erróneo, el reino de Dios está en los cielos, y en el universo (literalmente los cielos) esta la tierra, así que su reino se amplía por añadidura a nuestro planeta.
El maestro en Juan 3 del 1 al 7 habla del reino de Dios, y nos predica también de un renacimiento necesario para entrar al reino:
Había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo un principal entre los judíos. Este vino a Jesús de noche, y le dijo:
Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él.
Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo que el que no naciere de nuevo no puede ver el reino de Dios.
Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo?
¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer?
Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.
Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.
No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo.
Jesús fue claro al decir que era necesario un renacimiento, ser convertidos de la carne al espíritu. Ninguno puede entrar al reino de Dios sin haber nacido de nuevo.
El fariseo al no comprender lo grande de la enseñanza pregunta si era posible a un hombre adulto regresar al vientre materno, en Marcos 10, 15 Jesús expone: “De cierto os digo que el que no reciba el reino de Dios como un niño no entrará en él.” Esa es la clave que da el señor, debemos renacer y aprender como niños pequeños las enseñanzas que de adultos podemos asimilar.
Ingresar en el imperio de Dios requiere entonces algunas condiciones sencillas pero especiales, la primera es tener fe en Dios, aceptar que Jesús es el hijo primogénito de Dios, descubre tus faltas y suplicar clemencia por los pecados. El arrepentimiento es el primer paso para renacer, el segundo es la humildad, al confesar ante Dios tus faltas estas quedando bajo la potestad y sapiencia de Dios y en consecuencia personalmente estarás en su Reino.
Entonces ingresar al reino de Dios es un acto de sumisión a la voluntad de Jehová, con esto el nacido en espíritu tendrá la paz que solo los moradores del reino pueden tener. Y es que la trampa de dar por sentado nuestro lugar en el reino nos puede hacer perder tan importante oportunidad, Jesús lo dijo en Santiago 1 22 “No todo el que dice: Señor, Señor entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.”
Bienaventurados los pobres en espíritu.
Bienaventurados los que lloran.
Bienaventurados los mansos.
Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia.
Bienaventurados los misericordiosos.
Bienaventurados los de limpio corazón.
Bienaventurados los pacificadores.
Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia.
Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan.
Vosotros sois la sal de la tierra; Vosotros sois la luz del mundo.
Porque he aquí el reino de Dios está entre vosotros.
¿El reino de Dios dentro de Mi?
Suele mezclarse el concepto de reino en un entorno terrenal con un ámbito espiritual, pero en lo importante (lo espiritual), aquí entre lo material Dios gobierna en un reino espiritual, y como los seres con espíritu perfecto somos nosotros su reino esta en nosotros. El día que perezcamos dejaremos este reino y asistiremos al reino celestial, viviremos en el, el propio Jesús lo dijo en Mateo 16 19: “Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos y todo lo que ligares en la tierra será atado en los cielos y todo lo que desatares en la tierra también será desatado en los cielos.”
¿Cómo comportarse dentro del reino de Dios? Si estamos de acuerdo en que el reino de Dios esta dentro de nosotros, la forma de comportarnos debe de fincarse en el amor, si no nos formamos en el amor nunca podremos vivir plenamente en el reino, en Juan 4 del 7 al 8 se nos exhorta a amar: “amémonos los unos con los otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios. El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor.” ¿Notaron el señalamiento? “Todo el que ama es nacido de Dios” (requisito primordial para entrar al reino de Dios)
Vivir plenamente en el reino de los cielos (aquí en la tierra) implica ser diligente en las obras caritativas. Trabajar arduamente en cualquier plan que Dios tenga para ti.
Esto independientemente de conocer o no el plan que Dios tenga para ti, El te enviará a donde considere seas provechoso, si tenemos plena conciencia de que el reino de Dios esta en nosotros, que por lo mismo Dios vive en nosotros, nos gobierna y nos cuida, tendremos una vida llena del Espíritu Santo y no dejaremos que los problemas terrenales nos dominen, frustren y derroten, con este conocimiento se nos obliga a mostrar amor a todos nuestros semejantes de forma que ellos puedan sentir a través de nosotros el amor del Padre recordando que somos la sal de la tierra, somos la luz del mundo, que estamos hoy, en este momento dentro del reino de Dios.