Si miramos muchas veces se han desilusionado por la misma fe, a lo que yo pregunto: ¿cuántas veces hemos sido ilusionados por la fe que en realidad no existe? Dios es el mismo y él será por siempre el mismo, los problemas también son, pero las personas antiguas eran diferentes en su forma de creer.
Hay muchas verdades hay con respecto a la fe que aún están ocultas para el pueblo de Dios. Creo que es una de las muchas razones por lo que las personas sean decepcionadas con la propia fe. Si miramos muchas veces se han desilusionado por la misma fe a lo que yo pregunto.
Muchas veces creemos en lo que nuestro ojos están viendo o lo que palpamos u oímos es decir, la palabra de Dios, vemos a través de la imaginación los hechos magníficos de Dios, existe una gran diferencia en creer en los milagros que se realizan a través de las sagradas escrituras y estar seguros que esos mismos milagros se realizarán en el día de hoy y si se vuelvan a repetirse en nuestra época de hoy.
Dios es el mismo y el será por siempre el mismo, los problemas también son, pero, las personas antiguas eran diferentes en su forma de creer. ¡Tal vez su forma de pensar y falta de conocimiento los hizo mas inocentes y tan puros para aceptar la palabra que venia de Dios, no solo como una verdad sino como un hecho consumado!
“Pero algunos de los judíos, exorcistas ambulantes, intentaron invocar el nombre el nombre del Señor Jesús sobre los que tenían espíritus malos, diciendo: Os conjuro por Jesús, el que predica Pablo”.
“Había siete hijos de un tal Esceva, judío, jefe de los sacerdotes, que hacían esto”.
“Pero respondiendo el espíritu malo, dijo: A Jesús lo conozco, se quien es Pablo; pero vosotros ¿Quién sois?”.
“Y el hombre a quien estaba el espíritu malo, saltando sobre ellos y dominándolos, pudo más que ellos, de tal manera que huyeron de aquella casa desnudos y heridos”.
(Hechos 19: 13-16).
Los siete hombres creían en la autoridad de Pablo, en el poder del Señor Jesús, es decir, no estaban seguros de que el nombre poderoso de Nuestro Señor Jesucristo fuese suficiente para despedir esos espíritus inmundos.