Nuestra realidad y la manera en la cual tratamos de explicarla para obtener una enseñanza.
Es bien sabido que a Dios se le atribuyen ciertos atributos como su Sabiduría y su Justicia, y también es bien sabido que estos atributos son regalados a la humanidad en muy diferentes maneras, dando por hecho que así Dios se hace presente entre nosotros.
No me queda claro ni tengo muchos elementos para asegurar que Dios se hace presente en nuestras vidas aunque se asegure lo contrario. Ejemplos sobran, y se mencionan desde los milagros, pasando por los actos de fe, hasta la aventura de afirmar que Dios se hace presente en los hechos que construyen la Historia.
El desembarco en Normandía fue posible gracias a que Dios actuó en el clima en ese crucial día y adormeció la voluntad de los alemanes. Éste es uno de los argumentos utilizados para demostrar la acción de Dios en la historia. Otro argumento que es históricamente usado como acto intervencionista de Dios es la derrota del pueblo musulmán a manos de los cristianos en la batalla de Lepanto. En nuestra cotidianeidad se utiliza el argumento de la tragedia del huracán Katrina como un acto de Dios contra Nueva Orleans para castigar los numerosos pecados que ahí se cometían.
Así los hechos, Dios sólo ha intervenido a favor de una parte de la humanidad y perjudica a otra parte de la misma en cada una de las intervenciones anteriormente citadas. Cabe preguntarse si realmente Dios interviene y si lo hace ¿por qué faltan la Sabiduría y la Justicia? ¿Por qué actúa Dios parcialmente?
A la luz de los últimos acontecimientos que han afectado la economía mundial, me atrevo a decir que si hay un acto de Dios en la historia de la humanidad, la actual crisis económica es dicho acto, por ende, Dios ha causado la crisis económica mundial.
Por un lado tenemos a todos aquellos que creen en el Calentamiento Global. Su lucha frecuentemente recae en fomentar en otros la reducción de la actividad industrial y en consecuencia la emisión de dióxido de carbono, lo cual esta actualmente ocurriendo. Así esta gente puede estar feliz por el decremento de la emisión de dióxido de carbono.
Por otro lado tenemos a todos aquellos involucrados en convencernos en negar la histeria del Calentamiento Global. Lo sorprendente es que ellos también pueden sentirse felices, porque debido a la contracción económica, la inversión en tecnología “limpia” se ha prácticamente detenido.
Lo sobresaliente con la comparación anterior es que la Sabiduría y la Justicia finalmente se hacen presentes para todos por partes iguales, tal como el alegato de la cristiandad: “Dios es para todos”. Adicionalmente, se nos ha enseñado que Dios es un modelo para nosotros los mortales, así que podemos aprender otra importante lección, y es que nadie puede ostentarse como el portador de la verdad absoluta, no importa cuantos años de historia te respalden como a los católicos, ni cuantos estudios científicos te respalden como a los promotores del Calentamiento Global, es deseable encontrar un balance entre lo que queremos para nosotros y lo que queremos para otros.
Así que ¿Dios causó la actual crisis económica? Sí. Lo que aquí se menciona no es una prueba irrefutable de la interferencia de Dios en nuestras vidas, sino como una reflexión de nuestra realidad, que en este caso encaja perfectamente con la eterna búsqueda de Dios.