La vigencia de los principios de la conducta cristiana en nuestros días, la no necesidad de actualizar basándonos es una realidad concreta y estable…
Teniendo claro nuestra procedencia, debemos entonces trascender esta realidad, es decir transformándonos por medio de la renovación que proviene de nuestro entendimiento, y nuestro entendimiento consiste no en un simple conocimiento, sino en el entender la realidad celestial, la realidad divina, y eso solo es posible cuando comprendemos, cuando entendemos a la fuente de dicha realidad, es decir a Dios mismo. Por ello, este pasaje de la biblia nos llama a algo mas que simplemente estudiar los textos bíblicos, más que un conocer cristiano, nos llama a un verdadero entender de Dios, por ello, debemos de someternos a una búsqueda constante y sistemática de nuestro Dios, para que a la medida que le entendemos podamos irnos transformando, para que lo viejo de este mundo y realidad sea renovado por lo nuevo de Dios y de esa manera transcender este tiempo, puesto que estaremos comportándonos como seres de un tiempo futuro, pues somos del tiempo de Dios, de la eternidad.
La realidad que nos rodea no es mas grande ni mas verdadera que la realidad que Dios nos presenta, y lo digo de esta manera para poder entender que Dios es un ser eterno, el tiempo no le afecta ni le aplica tal concepto, debido a ello, el conoce tanto el pasado, el presente y el futuro, y si queremos humanizar esta verdad podemos decir que sabiendo todos los tiempos, sus principios no tienen que ser actualizados, de tal forma que son válidos y efectivos en todos los tiempos, y en todos los lugares y circunstancias. Con ellos podemos discernir entre lo bueno y lo mano, lo correcto e incorrecto, lo conveniente y no conveniente, lo apropiado o inapropiado, porque la naturaleza Divina guía tanto nuestras acciones, como el rumbo mismo de nuestras vidas.
Siendo esto así, que el versículo prosigue al grado de llevarnos al punto de comprobar la buena voluntad de Dios, es decir, que estos principios nos hacen ejecutar la voluntad Divina, y con ello podemos llegar a conocer los resultados de los planes celestiales, el fruto de los caminos de Dios.
El principio de lo que siembras cosechas, se ve como un principio de bienestar, ya que nuestra conducta va ejecutando los designios de la voluntad de Dios, va dejando la semilla de la obediencia y sometimiento a nuestro Señor, los frutos que esa siembra producen no solo es la paz, sino una gran gama de beneficios espirituales y materiales, que se ven efectivos en nuestra realidad inmediata como futura, es decir, Dios mismo va forjando nuestro camino, va enderezando nuestras veredas, peleando nuestras batallas y eso produce evidentemente una vida exitosa, victoriosa y próspera, pero también va dejando las bases para la hora en que no presentemos ante su juicio y rindamos cuenta como cristianos de la manera que administramos nuestra vida y nuestros bienes, la forma en que llevamos nuestras responsabilidades; y ante esto ya conocemos lo que nuestro Señor Jesús nos enseño de los talentos, concluyendo de esta manera que la voluntad de Dios es en extremo buena, que es agradable y perfecta.
Ahora, resta para nosotros el llegar a ese entendimiento del que nos habla este pasaje de las escrituras, y poder aplicar los principios cristianos en nuestras vidas, trascendiendo los conceptos humanos por principios santos, teniendo como ejemplo la vida misma de nuestro Señor Jesús, como fundamento de nuestro actuar su palabra, llevando nuestra vida por el sendero de la verdad y la luz de Cristo.
La conducta en si misma es basta y muy diversa, cubre toda nuestra vida y todas las escenas de las misma, por ello, es difícil definirla al detalle, pero para ello tenemos en primer lugar las escrituras, que tienen los principios cristianos y en segundo lugar tenemos nada menos que la guía del Espíritu Santo, el cual puede contestar cada una de nuestras preguntas, a cada una de las circunstancias y detalles de nuestras acciones y decisiones, y es aquí donde debemos tener esa búsqueda intensa del Señor, para que podamos confianzudamente consultar de forma directa a Dios respecto a nuestro accionar.
Cierta vez le dije a alguien que para ser un verdadero cristiano es necesaria la vocación de servicio, ama a tu prójimo, incluso a tu enemigo, significa haz el bien sin mirar a quién, no trates como te tratan, trata como quieres ser tratado.
Lo único que nos llevamos de este mundo es el amor que hemos compartido.
Como bien dices, ningún hombre es una isla…
Mis aplausos a tu fe