Dios se dirige ante la multitud a su Hijo.
Más tarde, José y María llevaron a Jesús a la ciudad de Nazaret. Fue allí donde Jesús creció. Cuando había crecido, empezó su gran trabajo de enseñar. Esto era parte del trabajo que Jehová Dios quería que su Hijo hiciera en la Tierra.
Como tres años más tarde, Jesús y algunos de sus seguidores subieron a una montaña alta. ¿Qué pasó allí?—Mientras los otros veían lo que pasaba, las ropas de Jesús empezaron a brillar mucho. Entonces se oyó la propia voz de Dios. Jehová dijo de Jesús: “Éste es mi Hijo, el amado.” Dios estaba complacido con su Hijo.—Marcos 9:2-8.
Jesús siempre hizo lo correcto. No hizo como que era alguien que en verdad no era. No le dijo a la gente que él era Dios. El ángel Gabriel le había dicho a María que Jesús sería llamado Hijo de Dios. Jesús mismo dijo que él es el Hijo de Dios. Y él no le dijo a la gente que él sabía más que su Padre. Dijo: “El Padre es mayor que yo.”—Juan 14:28.
Cuando el Padre de Jesús le daba trabajo que hacer, Jesús lo hacía. No decía: ‘Sí, voy a hacerlo,’ pero entonces se ponía a hacer otra cosa. Él amaba a su Padre. Por eso escuchaba lo que su Padre decía.
Nosotros también queremos agradar a Jehová, ¿verdad?—Entonces debemos mostrar que de veras escuchamos a Dios, como lo hizo Jesús. Dios nos habla por medio de la Biblia. No sería correcto hacer como que escuchamos a Dios, pero entonces creer y hacer cosas que van en contra de la Biblia, ¿verdad?—Y recuerda, no nos será difícil agradar a Jehová si de veras lo amamos.