Hoy en día la mayoría de las religiones están llenas de proselitistas que sólo buscan adeptos sin importar los medios que utilizan para conseguirlos.
Con esta información a la mano, pude comprobar, que la causa de su muerte fue, obviamente, otra y totalmente opuesta. Christopher Hatton nació en 1540, y se dió a conocer por sus habilidades de baile tan elegantes, razón por la cual la Reina Elizabeth se atrajo por él. Ésta le otorgó varios cargos a través de los años hasta que llegó a ser canciller. Incluso, se llegó a rumorar que él era su amante. A finales de su vida construyó una casa tan costosa que se quedó practicamente en la ruina, y a pesar de que intentó hacer negocios y recuperar su estatus, se quedó sin un centavo hasta su muerte, la cuál le llegó el 20 de Noviembre de 1591. Cuando estaba convalesciente, la Reina Elizabeth lo visitó repetidas veces, e incluso se cuenta que ella misma se encargó de darle comida en la boca.
Sin embargo, el fin de este artículo no es de hablar de historia. Continuemos con el contenido de la reflexión para llegar al epicentro del asunto, ésta continuaba comentando que, si alguien siente temor solamente porque le digan que el jefe lo ha llamado, o puede llegar a “morir por la mirada de una reina” ¿que sería de la gente cuando venga Dios a juzgarlos?. Dicho esto, menciona como estaría Dios de airado frente al pecador y habla sobre seguir sus mandamientos y no contrariarlo.
Pero es una total contradicción: según su propia iglesia, mentir es pecado. Y lo están haciendo con meros motivos proselitistas. No sólo eso, el que haga caso de este texto, estaría colocando “su salvación” algo de supuesta suma importancia, en las manos de unos mentirosos que harían lo que sea por conseguir un seguidor más.
Si pueden mentir para hacer una reflexión, ¿en qué más no podrán mentir? Es apenas obvio que son muchos más los engaños en los que pueden enredar al incrédulo. Además, un ladrón no le puede enseñar a otro ladrón a no robar. Si queremos llegar a algún lado, o conseguir “nuestra salvación”, se debe buscar a un verdadero guía, que no caiga en los mismos errores que uno.