Razones del ateísmo.
Independientemente de la hipocresía de la religión, a muchos ateos les resulta difícil conciliar la creencia en Dios con el sufrimiento que existe en el mundo. Simone de Beauvoir dijo en una ocasión: “Me resultaba más fácil creer en un mundo sin creador que en un creador cargado con todas las contradicciones del mundo”.
¿Prueban las injusticias del mundo, incluidas las instigadas por personas religiosas hipócritas, que no existe Dios? A modo de ilustración: si se utiliza un cuchillo para amenazar, herir o incluso asesinar a una persona inocente, ¿prueba esto que el cuchillo no tuvo un fabricante? ¿No muestra, más bien, que se le dio un mal uso? De modo análogo, gran parte del sufrimiento humano evidencia que el hombre está utilizando mal las aptitudes que Dios le dio, así como la misma Tierra.
Ahora bien, algunas personas piensan que no es lógico creer en Dios, puesto que no podemos verlo. Pero ¿qué puede decirse del aire, las ondas sonoras y los olores? No podemos ver ninguna de estas cosas y, sin embargo, sabemos que existen. Nuestros pulmones, oídos y nariz nos lo indican. Sin duda, creemos en lo que no podemos ver si tenemos prueba de su existencia.
Después de contemplar las pruebas físicas, como los electrones, protones, átomos, aminoácidos y el complejo cerebro, el científico naturalista Irving William Knobloch dijo: “Creo en Dios porque, para mí, Su divina existencia es la única explicación lógica del estado de las cosas”. (Salmo 104:24.) Del mismo modo, el fisiólogo Marlin Books Kreider dice: “Como ser humano común, y también como hombre que ha dedicado su vida a la investigación y al estudio científicos, no tengo ninguna duda sobre la existencia de Dios”.
Estos hombres no son los únicos. Según el profesor de Física Henry Margenau, “entre los científicos de primerísima categoría se encuentran muy pocos ateos”. Ni los adelantos de la ciencia ni el fracaso de la religión deben hacer que dejemos de creer en Dios