Situación de la comunicación.
La relación entre prensa y ejército en Estados Unidos se estrechó en la Primera Guerra Mundial.
Hoy, al tiempo de producirse la tragedia del 11 de septiembre, la TV fue la mejor fuente de información por la cobertura que se le dio a los acontecimientos. Pero al producirse el discurso del presidente Bush ante el congreso, el 20 de septiembre (mas el ya mencionado “ministerio de desinformación y propaganda”) las cadenas estadounidenses tomaron un tono patriótico haciendo que la información perdiera terreno en beneficio de la propaganda. Se produjo un sobresalto de “civismo” en los titulares con que los canales abrían sus emisiones. Por ejemplo encontramos: “la nueva guerra de América” o “en guerra contra el terror” o “América contraataca”.
En las torres gemelas fallecieron entre cinco mil y seis mil personas y las imágenes nunca aparecieron. Quizás sea bueno no transmitir los padecimientos. Pero uno se pregunta ¿cuándo los muertos son en Sarajevo o Latino América? ¿Por qué entonces si las cámaras captan escenas desgarradoras?
Acontecimientos terribles ambos, Solo que vistos en ópticas diferentes ¿Censura u “opción editorial”?
Esto consigna como las autoridades filtran y editan imágenes que luego se les proporciona a los terroristas. Esto da cuenta de cómo la guardia nacional impide el paso y trabajo de fotógrafos y reporteros en el área del desastre.
Esto sucede por que, en esta época, para el gobierno estadounidense el contenido principal de lo que se comunica no viene en imágenes sino en palabras.
Debido a este sentido de patriotismo que los propios medios se han encargado de subir al pedestal más alto de la integridad humana norteamericana se produjeron varios despidos de periodistas que tenían una opinión distinta a la que prevalecía y prevalece popularmente en estos días en estados unidos. El caso de Ron Gutting despedido sin formalidades del principal diario del estado de Texas o de Bill Mahler a quien los dos patrocinantes de su programa (Federal Express y Sears) retiraron su publicidad. En estos despidos y boicots se puede ver la vía a la autocensura y a la falta de crítica en la prensa.