¿Cómo han caído los medios audiovisuales en el gran error de ir contra la verdad y en contra de los hechos reales creando matrices de opinión tan evidentes para sus usuarios?
Da tristeza de verdad ver cómo día a día se le cae la careta a los medios de información a todo nivel en el mundo actual.
De cómo medios antes calificados de veraces terminaron siendo simples panfletos repetidores de las matrices falsas dictadas desde los centros de poder político y financieros. Hay muchos argumentos en contra por aclarar. Pero ellos, en su empeño desmedido de tratar de manejar a la opinión publica mundial (comenzando por la local o regional), han terminado enterrándose más en el lodo de la desconfianza e incredulidad ante los ojos de los seres humanos objetivos y curiosos en su afán de descubrir la verdad detrás de la mentira (falsas matrices de opinión).
Esto ha llevado a la humanidad a desconfiar hasta de la historia que ávidamente estudiamos y nos inculcaron años atrás y ha convertido en más críticos a los nuevos lectores y escuchas de los medios.
Basados en la tesis de que el vencedor escribe la historia… ahora dudamos hasta de los motivos y las causas que nos hicieron creer causaron las grandes guerras que cambiaron el curso de la historia.
En mi labor como docente me consigo con jóvenes de amplio criterio que dudan de hechos tan férreamente sembrado en nuestra conciencia como la llegada del hombre a la luna. ¡Gran error del sistema tratar de imponer su criterio político por encima de la razón! Esto ha despertado (¡y de qué manera!) el espíritu de la investigación y la crítica de todo el mundo, antes de creer cualquier información que viertan dichos medios de comunicación.
Con la excepción de internet (que todo el mundo considera libre y diversa), todos los medios pasan por su momento más bajo en cuanto a credibilidad y confiabilidad, de parte de sus usuarios. Ni la época mas férrea de la aparición de las teorías de la conspiracion había tenido un momento tan crucial adverso a los medios en cuanto a credibilidad se sus usuarios.
En recientes encuestas publicadas y leídas precisamente en internet y medios no alineados a la manipulación, se demuestra que el grueso de la población duda desde las causas, razones, motivos y consecuencia de hechos como la Primera y Segunda Guerra Mundial, de la llegada a la luna, del asesinato de Kennedy, de la Princesa Diana, de la invasión a Irak, y hasta del Holocausto contra los judíos.
La falta de independencia de los medios, que en su inmensa mayoría pertenecen a monopolios que van desde locales hasta mundiales (siempre en manos de oligarquías regionales sumisas y alineadas férreamente a poderes económicos mundiales, quienes se han asociado en cadenas de medios que van desde los impresos, radiales, televisivos y hasta panfletarios), ha traído como consecuencia la sumisión y entrega total (con honrosas y contadas excepciones) al poder mediático de los periodistas y trabajadores de los mismos, quienes son llamados a la defensa y generación de la verdad en dichos medios olvidando la ética y el profesionalismo por la estabilidad laboral o prebendas políticas que representa el ejercicio de la profesión.
Al extremo que en países muy diversos (desde los propios Estados Unidos), cuando se pretende regular o legislar para la defensa del medio y de la verdad, en contra del ataque desmedido y la difamación y calumnia contra el ciudadano y hasta de gobiernos y Estados, los primeros defensores extraños de los dueños y amos de la mentira mediática son los periodistas de marras.
¿Obreros defendiendo al patrono? ¿Esclavos defendiendo a los amos? Estas son algunas de las interrogantes que dominan o bailan en la mente de cualquier persona consciente de la triste realidad mediática mundial.
En un mundo cada vez más ilustrado, más capacitado y mucho más educado, con una conciencia crítica elevada a la mil (en comparación a épocas pasadas) y con el desarrollo de medios masivos de comunicación más independientes como la web y la telefonía celular a disposición de la humanidad, el aparato de dominación del capitalismo global y sus interesados manejadores quedan al descubierto frente a los perplejos (pero no inocentes) usuarios de medios, quienes han desarrollado sistemas paralelos de verificación de la verdad.
Si bien alguien dijo un día que estábamos en presencia de un cuarto poder, con tanta fuerza y peso en la opinión mundial que se había convertido en un arma letal por su capacidad de manejo informativo, nadie aclaró que esa arma podría levantar sus cañones justamente contra la virtud de su ser, como lo es la verdad y su búsqueda, y que terminaría disparando el tiro por la culata, destrozando precisamente a sus manejadores en su afán de imponer sus mentiras mediáticas.
Definitivamente, los medios de comunicación ahora demuestran ser un arma de doble filo. Si bien fue usado en principio como medio de información veraz, el manejo editorial de línea clara se confundió con la manipulación y la tergiversación para atacar personas, gobiernos, políticas e intereses contrarios a los grandes monopolios.