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Valores en alza

Dinero y poder, ¿cuánto quiero pagar?

Este razonamiento, alimentado por el consumismo exacerbado, que me impele a comprar para “mostrar lo que tengo” y por ende “lo que soy” y sobre todo fundamentado en la crisis actual de valores donde las cualidades antaño merituadas como el honor, la rectitud, la sinceridad, el coraje, la dedicación, la disciplina, etc. han dejado de ser guías del comportamiento individual o social y dejadas de lado como índice o medida de valoración de una persona para ser suplantadas por el ensalzamiento del dinero en sí mismo, el “Quantum” del poder económico y el mayor “status”, conlleva la carga accesoria de procurar “mi valor” consiguiendo aquello que, sé, debo poseer para ser estimado.

Esto conduce a la competencia atroz entre los seres humanos que se evidencia mayormente en el trabajo pero que puede invadir todos los ámbitos de la vida. En la pobreza, mientras no tenemos nada, nos unimos, nos ayudamos, nos compenetramos, nos confundimos con el otro, luchamos juntos por nuestros derechos, nos sentimos iguales; pero en cuanto hicimos un tanto de dinero ya nos diferenciamos, ya nos distinguimos de los demás. En la riqueza nadie quiere ser igual al otro, queremos ser diferentes,  queremos “parecer” mejores, queremos ser más, y lo curioso es que el que tiene más realmente cree ser mejor que el menos afortunado y mas incomprensible aún es que el que menos tiene cree asimismo que, por ello, menos vale. Entonces para quien puso todo su “ser” en lo que pudo obtener y siente que la sombra de la pobreza lo acecha, la sola idea de caer, de descender, de sentirse menos es terriblemente insoportable; se ha “valorado” demasiado para tener que dejar de “ser” y así su desvalorizada y torturada alma, se convierte en su verdugo más cruel.

Es concluyente entonces que es mejor, es más saludable y vital poner nuestra valoración personal en lo que “somos”; hablando individualmente, en lo que “eres”, en el conjunto de cualidades que conforman tu “ser”: tu inteligencia, tu entereza, tu afabilidad, todas tus virtudes y también tus defectos, los puntos débiles de tu personalidad que no son más que pruebas a superar. Eso te pertenece con total seguridad, te acompañará siempre y nadie te lo podrá quitar, porque es tu esencia misma; porque es el fruto del hálito divino del que realmente “es” y que comparte contigo su preciosa esencia.

En éste concepto tenemos que trabajar y poner nuestro mejor empeño: en crear y fortalecer nuestra propia estima. Compartamos con todos esta verdad, enseñémosle a otros a descubrir su valor y así el mundo dejará de ser un enemigo, porque para quien entiende la razón de vivir la lucha es contra sí mismo pero para quien todavía anda perdido la lucha es contra los demás. No es fácil pero es simple: Tu valor está dentro tuyo, afírmate en el y tus “acciones” cotizarán muy alto.

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5 Responses to “Valores en alza”

  1. AGUILA REAL dice:

    Excelente artículo Pachilin, es innegable el hecho de que nuestro único y más grande patrimonio real, es la vida, es nuestra esencia, y todo lo que con ella podemos disfrutar.
    Esa es la más grande riqueza con la que contamos y que nosotros mismos podemos administrar y conservar si queremos hasta la muerte, inclusive podemos valer después de la muerte.
    Te felicito por tu artículo y por tu manera de pensar.

  2. eva maría dice:

    Yo te aplaudo y estoy de acuerdo con Aguila Real, nuestro único y más grande patrimonio es la vida.

  3. mythos dice:

    Que bién escrito. Eso de tener para ser es el peor mal que pudo ocurrir. Pero si se comienza a reeducar, a conformarnos y disfrutar lo que tenemos y podamos lograr con nuestro esfuerzo, la vida puede ser mejor.
    Muy bueno.

  4. Sombra dice:

    Excelente. Que triste debe ser la vida de quienes creen que valen por lo que tienen. Que equivocados estan al no saber distingir el verdadero valor de las personas y de las cosas.

  5. JuliAuza dice:

    gracias a todos los que leyeron, aplaudieron y comentaron.

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