El grupo terrorista de las FARC en Colombia utiliza a las personas que tiene en su poder en calidad de secuestrados para manipular a muchas otras personas y ponerlas a su favor, al comportarse como grandes benefactores…
Suena irónico, como si estas personas les pertenecieran a estos bandidos, como si fuesen dueños de sus vidas y de las de sus familias, como si tuvieran el poder “Divino” para decidir sobre la situación de vida, la salud, la libertad y la integridad de aquellas personas que toman y arrancan de nuestra sociedad de manera atrevida y criminal, de manera indiscriminada sin importar si son o no parte del conflicto supuestamente político que están librando, toman policías, militares, civiles, de diferentes géneros, con distintas profesiones, edades, algunos con recursos económicos otros totalmente pobres pero que de todas maneras se convierten en fichas claves para su colección de herramientas de manipulación y de enriquecimiento que los fortalece en sus acciones delictivas.
Es histórica e impactante la criminalidad con la que actúan estos individuos en nuestro país, en contra de nuestros nacionales y en general de todo aquel que consideren botín de guerra.
Solo en unos muy pocos conflictos sórdidos y tenebrosos se había escuchado hablar de personas secuestradas durante 10 años o mas, utilizados como escudos humanos en los combates y como mercancía de intercambio en pretendidas sucias negociaciones políticas. En nuestro país ya están institucionalizadas estas practicas y podría decirse que son el pan nuestro de cada día.
Quienes lo ejecutan, no son más que un grupo grande y fortalecido de “Bandidos”, de criminales, de enemigos del pueblo y de las instituciones legales, que aprovechan su fuerza militar y su poder económico para diezmar y aterrorizar al país.
Lo único grave no es la existencia y la presencia de estos grupos en Colombia y en el mundo, lo terrible y lo imperdonable es el poder y el afianzamiento que han logrado al infiltrar las mas altas instituciones gubernamentales, políticas, educativas, culturales, económicas y sociales, gracias al apoyo, trabajo y colaboración de individuos muy reconocidos e importantes en el país y fuera de el, gracias a ellos las Farc son objeto de las mas dramáticas e inteligentes defensas por parte de muchos, objeto de los mas altos elogios, de muchas consideraciones, de la mas grande indulgencia por parte de civiles y autoridades, se le ha atribuido honores y se exige respeto y valoración para con ellos y sus acciones.