Un alto número de colombianos coincidió en afirmar que la violencia que vive el país no se combate con más violencia, para refutar la tesis del gobierno. Al examinar los siete años de mandato del presidente Uribe en materia de terror, el balance fue negativo al considerar que luego de una breve disminución de actos delictivos, éstos se han recrudecido en distintas partes del país.
Una encuesta realizada por una prestante compañía especializada en esta actividad dedicada a medir el pensamiento de los ciudadanos, demuestra que los colombianos no están de acuerdo de que la guerra se pretenda acabar con más violencia y piden que simultáneamente con medidas represivas, se realicen procesos de diálogo con las organizaciones insurgentes.
Los entrevistados sostienen que la violencia no ha disminuido en Colombia y antes por el contrario, la inseguridad tiende a aumentar, no solo en los campos, sino en las pequeñas y grandes ciudades. Recordaron por ejemplo la toma guerrillera que se realizó al finalizar el pasado mes de mayo al municipio de Garzón, departamento del Huila donde murieron cuatro personas y los insurgentes se llevaron a un concejal, tras incursionar en el recinto de la corporación.
Las opiniones de otros críticos que vienen analizando la encuesta en mención agregaron que la violencia tiende a incrementarse porque han reaparecido grupos “paramilitares denominados las Águilas Negras” y la delincuencia común está cometiendo a diario numerosos crímenes en las ciudades colombianas, en cifras que tienen preocupadas a las autoridades civiles.
La delincuencia común aumenta como resultado de los altos índices del desempleo y el hambre que cada vez es más visible en los sectores subnormales. Las ventas ambulantes en los semáforos, el comercio en los buses urbanos e intermunicipales, madres de familia pidiendo casa a casa un pan para alimentar a sus hijos, es el cuadro dramático que todos los días se ve aumentar en Colombia, sin que se vean muestras de mejoría.
El desplazamiento habitual de familias de los campos hacia las ciudades es otro de los fenómenos que está acrecentando la inseguridad en las ciudades. A menudo las invasiones de terrenos semi urbanos dan cuenta del nacimiento de un nuevo barrio de tugurios en las ciudades capitales.
El ex consejero nacional de paz, Camilo Gómez, analizó sociológicamente la evolución del país durante los dos mandatos que lleva el presidente Uribe y dijo que es negativo lo que tiene que ver con la violencia, y aseguró que está demostrado históricamente que la guerrilla no se combate con las armas y explicó que con razón la opinión de los colombianos tiende a que se adopten los mecanismos de diálogo para buscar una paz concertada.
El autor de este artículo está en lo cierto; el país está atravesando un gravisimo riesgo. Los crímenes todos los días son el común denominador. La guerrilla ya no está en los campos o en la selva; llegó a las ciudades transformada en delincuencia juvenil, en raponazos, en ventas callejeras, en invasiones, etc. Que no nos llamemos al engaño con la llamada seguridad democrática que lo que está es represando el problema. La seguridad democrática no está en la compra de armas y el aumento de presupuesto para la guerra. La seguridad está en la atención social.