La polémica generada por la prohibición de los besos en la vía publica en la ciudad de Guanajuato, así como el rechazo y condena que este generó, es sin duda uno de los escándalos más grandes que han surgido.
La polémica generada, por la difusión de los diversos y variados medios de comunicación tanto a nivel nacional, como mundial, sobre la aprobación del bando municipal de policía y buen gobierno, aunado al rechazo inmediato de los habitantes de la ciudad patrimonio cultural de la humanidad; origino que tanto la dirigencia nacional del partido Acción Nacional y del mismo gobernador del estado de Guanajuato, se deslindaran de toda responsabilidad, dándoles prácticamente la espalda a la fracción panista que no solo promoviera, sino además aprobara.
Cabe destacar que el reglamento, fue aprobado por mayoría simple, lo que significa que los miembros del cabildo siete de extracción panista, mas un perredista, votaron a favor por los cuatro del PRI mas uno de PRD, por lo que de entrada destaca que el reglamento no fue consensado, como debiera de ser en todos aquellos gobiernos que se dicen democráticos y plurales; la imposición del bando de policía, se ha convertido en un gran error político.
El multicitado reglamento, fue ante la enorme presión social, revocado antes de su publicación en el diario oficial, reglamento que pretendía sustituir al usado en la ciudad desde 1977, en el cual se busca una sana convivencia entre los ciudadanos y la promoción de la moral y las buenas costumbres, sin embargo, nunca se había tan siquiera actualizado.
En este nuevo reglamento, se pretendía sancionar el comercio en la vía publica, sin la debida autorización, sin tomar en cuenta que ya existe un reglamento exclusivo que regula y supervisa el comercio ambulante, fijo y semi fijo; se pretendía también sancionar a todos aquellas personas que no utilizaran los puentes peatonales, para cruzar las calles y que en su defecto utilizaran el arroyo vehicular, algo que sin duda resultaría plausible, si solo se buscara salvaguardar la integridad física del transeúnte y/o los conductores; sin embargo nunca se contemplo o tan siquiera se tomo en cuenta que en Guanajuato, son contados con los dedos de una mano, los puentes que cuentan con un acceso para las personas con capacidades diferentes o inclusive para las personas de la tercera edad; lo cual denota la discriminación y sobre todo la falta de sensibilidad, de aquellos que promovieron tal reglamento, incluso poniéndonos en los extremos, nos daremos cuenta que la ciudad de Guanajuato, no tiene capacidad y con esto me refiero propiamente, al numero de policías que vigilan y patrullan la ciudad, como para hacer cumplir esta reglamentación pretendida; hecho que nos deja ver, que en lugar de buscar soluciones para problemas prioritarios y urgentes, la administración Panista, crea cortinas de humo, para cubrir sus ineficiencias.