Una amenaza a la salud pública.
La epidemia desatada en México, Canadá y Estados Unidos, por parte del virus H1N1, con una mutación de antígenos de superficie del virus de fiebre porcina, puede traer consecuencias inimaginables.
En 1971 se dieron los primeros casos de fiembre porcina. Ahora, en 2009, se está propagando.
Aunque se han tomado medidas para combatir dicha epidemia, no podemos imaginar siquiera lo que sucederá de no ser controlada totalmente. Algunos incluso piensan que se trata de un diseño de laboratorio manejado por la ingenieria genética. De cualquier forma, los síntomas en específico son los dolores articulares y musculares acompañdos de un intenso dolor de cabeza, una tos muy fuerte, una temperatura con un rango de 39 o más de forma persistente y aguda.
En especial, se debe atender como signos de preocupación las temperaturas muy altas en las fiebres y la tos muy severa, porque los cuadros de nemonía atípica, pueden ser en realidad influenza por fiebre porcina, y es aerobia,o sea, que se transmite por aire. De allí la necesidad de evitar saludar con la mano o de beso con alguien sospechoso de estar enfermo, separar sus utensilios de comida y hasta los mismos alimentos del enfermo. Una ingestión de bebidas con sueros como las de electrolitos o de las marcas comerciales como sueros para deportistas, son una buena manera de elevar el sistema inmunológico.
Lo cierto es que nos enfrentamos a una situación muy difícil con más de 945 casos y 45 decesos directos sólo en México.
Es tiempo que se detengan los manejos de la ingenieria genética y los ADN recombinantes, porque las consecuencias pueden ser desastrosas.
Quizás estemos en las postrimerías de las pestes a las que señalaba Jesús en el libro de Mateo, capítulo 24.
esto es consecuensia de las empresas que hacen esperimentos con animales y les salen mal y nos cagan la vida