La medida que para el gobierno es la mejor invención, ha resultado para otros el disfraz para la traición a la patria y el camino para comenzar a permitir la invasión de fuerzas extranjeras en Colombia. El interrogante es: ¿para la paz o para la guerra?

Álvaro Uribe, presidente de Colombia. Foto Casa de nariño
El gobierno intentó autónomamente y casi a escondidas formalizar el tratado con los Estados Unidos, ignorando al Congreso de la república y al Consejo de Estado. Sin embargo el presidente de esa alto Tribunal le salió al paso e impidió que el gobierno formalizara el Acuerdo que fue calificado por especialistas como el atropello de la soberanía, que a escondidas pretendía burlar el cumplimiento de los trámites ordenados por la Carta Constitucional.
Los dirigentes laborales y estudiosos del derecho internacional, han coincidido en indicar que las intenciones del gobierno colombiano tienden a fortalecer las revanchas guerreristas que se han puesto en práctica en estos siete años y abrir la posibilidad de una confrontación con algunos países que ya exteriorizaron su desacuerdo con la presencia de militares norteamericanos en America del Sur.
Los mismos analistas han expresado que de esta manera las esperanzas de que a Colombia llegue la paz, están lejanas y por el contrario puede ahondar la confrontación violenta.
“En Colombia lo único que necesitamos es que haya un gobierno que adopte una guerra contra las desigualdades y contra el hambre” porque esos son factores de violencia, sostuvieron los representantes de los sectores obreros, al reiterar la necesidad de que los “billones” de pesos que se destinan para comprar armamento, despilfarro en suntuosos encuentros comunales que nada le deja a las regiones, se diseñen programas sociales de los que está huérfana esa Colombia reprimida por las armas y el hambre.
Un buen numero de Senadores y representantes a la cámara coincidieron en rechazar las pretensiones del presidente Uribe y pidieron que si el gobierno quiere conceder acceso a tropas extranjeras, al territorio colombiano, debe someterse a lo dispuesto en la legislación (artículo 173 CN) que obliga a que una decisión como esta sea debatida y aprobada en el Senado de la república.
Los legisladores también observaron el riesgo, de que permitir tropas norteamericanas en Colombia, sea motivo de alteración de las relaciones con países vecinos, como ya comenzó a vislumbrarse con Venezuela, Ecuador y Nicaragua.
El senador Jairo Clopatoski, de la coalición de gobierno, expresó que el debate que se debe realizar en esa corporación, no puede ser una decisión de la noche a la mañana.
unicamente puedo comentar que despues de saber que el narcotraficante numero 80 y familiar directo de escobar gaviria es alvaro uribe belez..me da pena con los hermanos colombianos por la desfachatez de gobierno narcoparamilitar que se gastan…¡que tristeza hermanos!