El comportamiento de los nacionalistas de cualquier país europeo, de los problemas de convivencia, tolerancia, políticos y económicos que generan. Por qué es tan incómodo tenerlos al lado.
Si hay algo que me puede sacar de quicio son los nacionalistas. Ese mirarse demasiado al ombligo, el creerse muy especiales y mejores que los demás, la falta de solidaridad con otros territorios del mismo país y corromper a los niños mediante sistemas educativos que dan una versión sesgada de la historia y de la propia realidad en la que vivimos es algo despreciable.
Hay algunos, unos pocos, que viajan y viajando se curan, o al menos esconden su condición de nacionalista por el ridículo que hacen cuando salen de viaje al extranjero, entendiéndose por extranjero fuera de su propio país. Dentro del mismo son tratados con frialdad por los que no piensan como ellos, aunque que otro trato puede esperarse cuando a fin de cuentas es eso de llorar que como no les quieren en ninguna parte no les queda más remedio que montarse un país por su cuenta donde se sientan queridos y no explotados.
Una cosa es defender lo propio, la cultura, la lengua y el deseo de autogobernarse, y otra la exclusión, la desigualdad y el negar todo lo bueno que se ha heredado del pasado y mencionar únicamente lo negativo. Todos los nacionalistas de diverso pelaje que he conocido estos años comparten estas características en mayor o menor grado. Nacionalistas escoceses, letones, croatas, serbios, italianos del norte, catalanes o vascos son de lo peorcito de Europa.
Unos te hablan de lo malos que son los ingleses, o los rusos, los de Roma o los de Madrid. Por el contrario nada hay más bonito en el mundo que su propio país, todos tienen un problema de financiación, de grado de autogobierno, o se sienten oprimidos por el pasado y limitados por las leyes vigentes que precisamente les han dado más autonomía de la que han tenido nunca. En el caso de haber obtenido recientemente algo de independencia la información estatal sobre el propio territorio es de escándalo. Por ejemplo una visita a la página del ministerio de asuntos exteriores letón habla del periodo soviético como “los años de ocupación” y muy probablemente es la manera en se enseña en los colegios y forma parte de las respuestas para el examen para acceder a la nacionalidad para los que no la hubieran obtenido tras la independencia pese a haber nacido en el país.
Bien!
Coincido contigo en tu oposición a los nacionalismos: es lo más anacrónico que existe y uno de los mayores males de la humanidad.
El problema es cuando se SUSTITUYE un nacionalismo por otro. Es decir, ¿por qué un vasco debería ser nacionalista español? Por lo que sé, el Estado España no tiene ninguna intención de desaparecer, así que allí tienes, otro nacionalismo, igualmente dañino como cualquier otro.
Ni un nacionalismo ni otro. Yo soy más bien europeista. Después de viajar mucho y vivir en en un par de países de la UE es la opción que me parece más razonable y global.
Over, me quedó claro tu posición, no me refería a ti como nacionalista, sino al Estado español, que quiere doblegar a otros nacionalismos. Sería simplemente un nacionalismo imponiéndose sobre otro y no, lamentablemente, lo que tú clamas, es decir, europeísmo, que es una idea bastante interesante.
Muy bien, es una verguenza lo que están haciendo con la educación. Yo soy catalán y tengo hablar castellano a mis hijos si quiero que hablen bien.
Hola, estoy aquí por recomendación de celegiqui. Me ha interesado tu artículo y comparto de alguna forma tu postura ya que estoy en contra de los radicalismos. Y es cierto que con tanto movimiento inmigratorio en todo el mundo, las culturas se influyen unas a otras más allá de las fronteras políticas.
Y cuantas guerras han causado los nacionalismos. Un poco más de tolerancia y viajar más es lo que hace falta.