Una breve explicación de la relación del nuevo presidente de El Salvador y el partido que le llevó a la silla presidencial.
Las expectativas sobre el primer presidente de izquierda en este país que hace quince años fue famoso en el mundo por la sangrienta guerra entre el ejercito y la guerrilla, parecen comenzar a disminuir.
El FMLN, convertido en partido político logró el objetivo por el que luchó por más de 12 años, miles de víctimas de la guerra civil son el costo que este país pago por adelantado al ahora presidente de la República, Mauricio Funes, un periodista que construyó su imagen en un set de televisión donde diariamente ponía entre la espada y la pared a los políticos que desoían los problemas del pueblo.
Sin duda alguna el FMLN hizo la selección certera, esta vez, al presentar a los salvadoreños un candidato que sí tenía la simpatía de todo un pueblo deseoso de experimentar un cambio a 20 años de gobierno del partido de derecha ARENA.
Funes ganó la presidencia en marzo, con la banda presidencial impuesta sobre su pecho el 1 de junio (poco mas de dos meses), recibió también un legajo de esperanzas de cada uno de los que le llevaron a ese lugar.
Las lágrimas de decenas de efemelenistas al ver coronado uno de sus sueños después de quince años esperando la oportunidad de llegar a la presidencia, parecían enjugarse con las esperanzas en ese hombre que frente a mandatarios de todo el mundo marcó la historia de El Salvador. No es para poco, la llegada de Funes a la presidencia significó el inicio de una era nueva para el país.
La gente aun aplaude la figura de un mandatario que a los ojos de la población que por años lo vio a diario tras la pantalla de su televisor, como si se tratara de un artista de cine le ven, lo admiran y le piropean. Esas demostraciones de cariño ya no vienen de todos los que un día le defendían asegurando que sería el mejor estadista de este país.
Aquellos que lloraron el día de las elecciones junto a la marcha de la unidad, a los que una camisa blanca en vez de una roja -como la que usan los efemelenistas- nunca les molestó, a quienes dijeron “viene el cambio”, con el mismo fervor con que un devoto reza a su santo, han comenzado a conocer el desamor, la decepción de haber confiado en un hombre que les traicionó.
Aquellos que empuñaron un fusil, abonando por adelantado a esta época dicen ahora que su partido, el FMLN se equivocó.
Aun es pronto, dos meses no son suficientes para hacer una evaluación de la gestión de un presidente sin partido y un partido sin presidente.