“Acabar con el DAS es una simple triquiñuela del presidente Uribe para entretener a la opinión frente a la gravedad de las intercepciones telefónicas”, dicen los precandidatos presidenciales. “¿Quién garantiza que el nuevo ente no siga cometiendo el mismo delito, si son órdenes superiores?”, se preguntaron.
Los precandidatos presidenciales del partido liberal criticaron duramente al presidente de Colombia Álvaro Uribe por su anuncio de liquidar el Departamento Administrativo de Seguridad –DAS – para crear otro ente, como forma para acabar con el espionaje telefónicas.
Manifestó que el presidente Uribe lo que está pretendiendo es tender una cortina de humo para entretener a los colombianos y al mundo frente a las acciones delictivas que ha cometido el DAS al interceptar llamadas telefónicas de magistrados, senadores, periodistas y demás personas que no están de acuerdo con las imposiciones del mandatario. Agregó que el jefe del estado al percibir el rechazo del que ha sido objeto por parte de los mismos Estados Unidos y el mundo entero, anunció su liquidación como para quedar bien ante sus críticos.
Apuntó Cecilia López, que las llamadas “chuzadas” telefónicas, son sin duda órdenes procedentes del Palacio de Nariño (ordenes de lo alto) y por esa razón el mandatario de los colombianos no se inmutó en el momento que se hicieron las revelaciones.
Lamentó la dirigente que Colombia de esta manera esté avanzando hacia una dictadura que se consolidaría con una segunda reelección del presidente.
Expresó que el DAS debe continuar vigente y lo que el presidente de la república debe es nombrar personas de las más altas calidades, para que cumplan con los postulados de la entidad de seguridad y no se dejen imponer órdenes dolosas de los superiores.
Consideró el precandidato Gómez Méndez, que Colombia va muy mal con estas prácticas que atentan contra la democracia. Toda persona que discrepe del gobierno es su enemigo y no podemos seguir tolerando que se atente contra el derecho a la intimidad, aseveró Alfonso Gómez Méndez.
Indicó que acabar con una entidad de cincuenta años de tradición y experiencia en la seguridad nacional, es un error y se preguntó que si es para acabar con las interceptaciones telefónicas, quién va a garantizar que el nuevo organismo que sea creado, no continúe con las mismas prácticas dolosas, si las órdenes provienen de fuentes superiores.