Mi columna semanal, con una opinión lo más cercano a lo plural. Denuncias y más.
Con la difusión del portal Triond, donde se aloja esta página y se lleva cuenta de las visitas realizadas, más la ayuda de los portales de interacción virtual, a saber: Facebook, Twitter, Blogger, Bebo, Ask, la cuenta de visitas de la primera edición de “Opinión Real en el Mundo Virtual” fue de 6 personas (ó visitas) simplemente.
¿Me desalienta ello? No lo creo. Porque confío en lo que hago y seguiré mientras pueda por este medio o quizás por unos nuevos. Seguro habrá más destinatarios, pero esos 6, aunque pocos, son de un alto valor estratégico y sentimental. Sí de buenas a primeras me retiro por un traspiés, ¿qué clase de ejemplo seré? Aquí seguiré, ¡sí se puede!
Yo había observado desmanes, pero lo que ocurre en Caracas y en las gobernaciones y alcaldías opositoras en todo el país, sólo demuestra monopensamiento y monoacción; dispénseme del juego de palabras, pero es que la pluralidad de pensamiento y la multiplicidad de acción están prohibidas en el país de un tiempo para acá. Es una competencia de imponer a la gente un sistema, sin poder hacer un balance entre nuevas ideas, que nos evitarían el estancamiento. Todo es la búsqueda de la absolutización del poder.
Que un alcalde electo con 800 mil votos duros, como se les llama en el argot político, que tenga que ser humillado por tener una idea contraria y batir por elección popular a un candidato que ha ido de trastabilleo en trastabilleo desde hace muchos años, aún siendo una persona capaz que sólo debería ser más natural y dejar las poses e imitaciones, refiriéndonos a Aristóbulo Istúriz del PSUV, es realmente un ejemplo frustrante y patético de la permisibilidad y oportunidad de mostrar sus cartas al pueblo. El ataque a Ledezma el mismo Aristóbulo lo advirtió a la gente de poder gubernamental y no se la ha hecho caso alguno y, aunque bastante cuesta arriba, es posible que a Ledezma se le crea realmente una opción presidenciable en 2012, para mí las elecciones más riesgosas, difíciles y quizás hasta frustrantes que habrá en venideros años.