La polémica que vino a formar la serie Los Simpsons, 18 años después en Venezuela. Otra distracción de los verdaderos problemas.
Un tema que ha venido tomando auge en los últimos días ha sido la multa de CONATEL a Televen por la transmisión de la serie animada norteamericana “Los Simpsons” en horario matutino. Mucha gente me ha llamado, escrito o parado en la calle a preguntarme del tema y a todos les he respondido ¿y qué tengo que ver yo con eso?.
Pero el tema es emocionante. Los dibujos animados hace años dejaron de ser entretenimiento infantil para ser la expresión de esas tonterías que los adultos llegan a hacer y que un dibujo puede sin peligro alguno maximizar.
La actitud de Bart, rebelde porque lo quiere; Homero, asocial en su totalidad; Marge, madre abnegada y quizás algo alcahuete; Lisa, la inteligencia nunca comprendida ni apoyada que debe resignarse a estar con la actitud de la mayoría para no ser lapidada y Maggie, el silencio de los más pequeños que es el reflejo de quienes son los más ignorados.
Y algunos ejemplos de sus “amigos y vecinos”, que son grandes verdades que el mundo no pudo soportar: Jefe Gorgori, el policía corruptible, gordo y de escritorio que sólo se come los recursos municipales; Moe, el tabernero acomplejado que no le importa el mundo ni él mismo; Barney, el ser que se da tanta tristeza que vive ebrio para no aceptarse; Flanders, ese tipo de vecinos buenos que muy poco los hay y al tenerlos, no son valorados sino abusados en confianza; Krusty, la verdad de la actuación, una cara ante la cámara y una vida nada envidiable y frívola. El más representativo diría yo, es el Señor Burns, la cara amarga de la maldad, manejando todo el poder.
20 años desde que Matt Groening los presentó en el show de Tracey Oldman y luego con la ayuda de Fox tuvieron horario estelar. Tantas polémicas han suscitado, la última fue en Argentina, donde quisieron prohibir un episodio donde presentan a Juan Domingo Perón como un dictador. Han tocado temas como el lesbianismo, exhibicionismo, guerra, demencia, senilidad, prisión etc., siempre con un tono grotesco y directo.
Es el reflejo americano de lo que muchos de ellos son. Pasan 9 meses ante la emisión de un episodio. Psicólogos, encuestadores, actores, entre otros, alimentan cada episodio. A veces cuesta creer que un país tan avanzado haga esas cosas, pero es así.
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