La legalización del consumo no implica la legalización del comercio.
La cuestión radica en si es viable la legalización del consumo de drogas en los países en vías de desarrollo.
Desde una perspectiva jurídica quienes adhieren a una postura negativa de la legalización sostienen argumentos relacionados con la salud pública así como cuestiones relativas al peligro potencial que los consumidores representan para la sociedad.
En lo relativo a la salud pública se dice que el gasto efectuado por el Estado para rehabilitación de adictos (en caso de estar legalizadas) superaría ampliamente al gasto ordinario en la actualidad. También se sostiene que la prohibición del consumo contribuye a “cuidar” la salud de los habitantes.
Respecto a la peligrosidad de los consumidores, se argumenta que los efectos estimulantes de las drogas conducen a la falta de observación de las normas jurídicas y a la “potencial” comisión de delitos.
Quienes propugnan la legalización de las drogas argumentan que el gasto de salud pública seria el mismo que hoy día, puesto que el hecho de la prohibición no reduce significativamente el consumo de drogas.
Respecto al cuidado de los habitantes, se dice que el Estado no es quien para meterse en la intimidad de las personas y que tal cuestión se encuentra fuera de su esfera de acción. De hecho, el tabaco, el alcohol, hasta si se quiere el smoog producido por los automóviles generan (en mayor o menor medida) efectos nocivos para la salud, y no por eso existen normas que reglamenten tales circunstancias.
En cuanto a la “potencial peligrosidad” de quienes consumen drogas, se argumenta que la estimulación provocada por drogas prohibidas puede ser llevada a cabo por medio de otras clase de estimulantes de vía legal (Alcohol, por ejemplo). El consumo de drogas no es sinónimo de comisión de delitos.
Ahora bien, hay que diferenciar la legalización del consumo de la legalización del comercio.
Si bien es verdad que el hecho de despenalizar el consumo de drogas permitiría que ciertas personas no sean procesadas absurdamente también lo es que el precio de las drogas seria el mismo, no habría cambio alguno en tal sentido, sólo se permitiría el consumo de drogas, no la compra-venta.
Por último, es dable observar que en países en vías de desarrollo, los índices en materia de educación o de desempleo así como los índices de delincuencia y de violencia no reflejan una realidad muy feliz, por lo que agregar un punto mas despenalizando el consumo de drogas, no seria por el momento la mejor de las ideas.