Todo lo que tiene un problema, tiene una causa y consecuencia y también la solución. “El humor es un idioma universal tan lindo, que hasta los bebés lo entienden”. Aldo Cammarotta.
¡He venido! Gracias al Semanario “Gente de Hoy”, se abre un espacio importante y glorioso en el medio impreso y periodístico local, regional, nacional, internacional, resto del mundo y del extranjero también (saludos a la gente de extranja, de donde son los extranjeros). Hay más de una forma de decir las verdades con humor sin que éstas no dejen de ser serias e importantes. Lo malo es que no sabemos cuáles son esas maneras. Pero cierto es que de aquí en adelante vamos a digerir todo y reducir el efecto del día a día donde lamentablemente han abundado los ACV, infartos, úlceras, problemas gástricos, disfunción eréctil y sabañón llanero, por hacernos mala vida y no ver el lado amable.
Los resultados de los pasados carnavales y de la actual octavita tienen que hacernos pensar. Es preocupante la cantidad de negritas que hay en las comparsas y resultan ser el hijo, hermano, compañero de trabajo de algún conocido de cada uno de nosotros que se libera en estas fechas y no suelta el disfraz ni el tongoneo raro el resto del año.
Ello está provocando que cada vez más familias deseen mudarse por la pena que pasan, lo que les acarrea serios inconvenientes ante los altos costos de las casas y la escasez de las mismas.
Imaginen que nada más en Caracas, hablando de alquileres, una habitación sale en Bs.F. 500, casi un sueldo mínimo, por ello no tienen derecho a comer, evidentemente esto es por no quedarles plata, si acaso un familiar les envía dinero o ganan más del mínimo, tienen sólo derecho a comer en la misma cama donde duermen, hacen sus trabajos estudiantiles y/o profesionales y si es en pareja, hacen cositas ricas encima de migajas de doritos y humedad de una patilla que se compraron barata por temporada y que se comieron hasta las semillas como los loros.
Los hilos dentales son otra materia peligrosa de los carnavales. Es harto conocido el hecho que se le llama hilo dental pues cuando un hombre lo ve, le da dentera. Esa misma hace que el minúsculo y ridículo traje de baño que a los hombres nos venden en paquetes de fósforos sea insuficiente y provoca atracciones que se transformarán en fricciones (sin trajes).