¿Qué tan americano es el “Sueño Americano”? Un esfuerzo que muchos inmigrantes están dispuestos a realizar para conseguirlo y que muchos americanos lo dan por sentado. Pero tal vez sea un sueño más universal que sólo americano.
En un avión de regreso a los Estados Unidos conocí a una mujer americana llamada Kimberly. El pasajero que debía sentarse en el asiento contiguo no abordó el avión, por lo tanto, Kimberly ocupó el asiento a mi lado y fue mi compañera de vuelo. Enseguida tomó asiento, Kimberly me saludó con una sonrisa tímida que resaltaba su bronceada cara llena de pecas y mostraba marcas delatoras que la ubicaban por los treinta y tantos años. Luego procedió a abrocharse el cinturón y a estrechar mi mano para presentarse.
Una vez en el aire, Kimberly y yo entablamos una larga conversación que se extendería hasta el momento en que el avión aterrizara. Hablamos primero de nosotros, nuestra familias, lugares de origen y propósitos de nuestros respectivos viajes; luego procedimos a hablar de temas más controversiales como religión y política.
Kimberly se quejó del sistema educativo del país, del seguro social, del sistema de salud, y expresó su extrema preocupación por el destino del país si por alguna mala suerte llegara a caer nuevamente en manos del partido republicano. Luego Kimberly diría una frase que me sorprendería de gran manera: “Si las cosas siguen como están, me voy del país”.
Entonces entendí que el problema con Kimberly no era su gran preocupación por el destino de su país sino su falta de identidad por el mismo. Mientras ella se quejaba de problemas que parecían insignificantes al lado de muchos problemas enfrentados por muchos países latinoamericanos, no podía evitar pensar en el gran número de personas de distintas nacionalidades que darían lo que no tienen por la oportunidad de emigrar a los Estados Unidos a vivir el “Sueño Americano”.
Pero, ¿qué incluye exactamente el “Sueño Americano” y a qué precio nosotros como inmigrantes estamos dispuestos a hacerlo realidad? Mientras yo me hacía estas preguntas, podía escuchar aún la interminable lista de quejas de Kimberly sin haber escuchado todavía su mágica solución para los mismos.
A mi parecer, el “Sueño Americano” incluye una familia, una casa modesta en un suburbio, un trabajo estable que provea bienestar económico, relativa seguridad, progreso y libertad. Éstas son las razones por las cuales tanto yo como millones de otros inmigrantes emprendimos viaje a esta región de América del Norte.
Sin embargo, tanto Kimberly como muchos otros americanos dan ya por sentada esta realidad casi utópica para muchos individuos de otras latitudes. El esfuerzo que muchos americanos invierten en hacer este sueño una realidad es casi incomparable al que muchos inmigrantes deben invertir a su vez.
Es por esto que el “Sueño Americano” vive y late en los corazones de cada uno de los hombres y mujeres emprendedores que dejan su tierra atrás y vienen a los Estados Unidos en busca del éxito, y espera a ser despertado en los corazones de muchos americanos cuyos futuros prometen ser desde ahora relativamente cómodos y seguros sin necesidad de gran esfuerzo.
Desde luego, el “Sueño Americano” suena tentador para muchos individuos, tanto que muchos incluso arriesgan su vida para cruzar la frontera que separa este sueño quimérico de la cruda realidad que ofrecen sus respectivos países.
Vivienda, trabajo, bienestar económico, seguridad, progreso y libertad: ése es el sueño que reclama nacionalidad americana. Pero últimamente, ¿no es ése el sueño colectivo de todas las nacionalidades del mundo?
wow. this is very true.