Cada día más son los mexicanos que abandonan a sus familias en busca de seguir y lograr el sueño americano, poniendo su vida en verdadero riesgo. Pero, ¿es el sueño americano una realidad o es sólo una falacia?
Los tiempos de cosecha en el vecino país del norte, volvieron con ello los millones de inmigrantes mexicanos retornan al trabajo en el campo, sin contar los miles que han logrado colocarse en algún restaurante, o prestando algún otro servicio, que los norteamericanos normalmente, no se atreven a hacer.
Ante las cada vez más escasas oportunidades para encontrar un trabajo digno y bien remunerado en México nuestro país, día con día la emigración aumenta hacia los estados unidos de Norteamérica y es que sin duda la ilusión de ganar ocho dólares por hora, hacen abrigar esperanzas a miles de paisanos, que mas que decepcionados de su tierra, se ven en la urgente necesidad de abandonar sus pocas propiedades, inclusive: hijos, madres y esposas. Consiguiendo el dinero necesario para pagar a algún pollero, que lo lleve hasta aquellas lejanas e inhóspitas tierras.
El trafico de personas un negocio que hasta la fecha en pleno siglo XXI, sigue generando enorme riquezas y es que mínimo hay que pagarles entre cincuenta mil pesos y cien mil pesos por persona, con muchas “garantías” de que llegaran sin contratiempo al otro lado, garantías sin ningún sustento o devolución de dinero en caso del fracaso del intento de cruzar la frontera.
A diario nos hemos dado cuenta, por medio de la televisión principalmente, las formas temerarias e inconscientes por parte de los polleros, trailers con doble fondo, donde muchos han muerto por asfixia; cruzar caminando por el candente desierto de Arizona, o atravesar el mismo río Bravo; sin contar el enorme riesgo de encontrarse con la migra, pues cada vez es mas frecuente los abusos de autoridad y asesinatos cometidos por estos vigilantes fronterizos.
Si a todo lo anterior le aumentamos que el gobierno norteamericano, ya invirtio la erogación de varios miles de millones de dólares, no solo para la construcción de un muro fronterizo, sino para incluir vigilancia satelital, de visión térmica, nocturna y otros tantos medios sofisticados; para así evitar que los inmigrantes sigan entrando a su territorio.
Ante esta infranqueable muralla, ya es prácticamente un verdadero suicidio cruzar la frontera, ni se diga el ir mas allá; lo peor de todo es que los abusos a paisanos se incrementaran, no solo por la impunidad de la gozan los norteamericanos, sino porque ahora el rastreo de indocumentados será mas fácil y ya pocos, por no decir que ninguno podrá cruzar tan fácilmente; ahora el adentrarse a territorio Estadounidense será una misión al mas puro estilo de Rambo.