¿Premio o castigo?
Bastante más abajo y sólo con una fotito, aparece el nombre de Alejandro Doria. Ni tan mediático como el primero ni tan de perfil bajo como el segundo, en medio de la fiesta que comenzaba a fines de los 80, desde esperando la carroza y luego con 100 veces no debo, nos mostró desde el grotesco, cómo somos, como éramos y hacia donde vamos. Todos nos reímos mucho con sus personajes, los odiamos y nos identificamos.
Algo tuvieron en común Doria y Peña, En sus abanicos de personajes aparecían representados todos los sectores y realidades de la argentina. Todos en un puñado de diez.
Finalmente el último de la lista. Oscar Ferreiro. Un tipo al que la fama le llegó de grande, tanto es así que no muchos recuerdan su nombre. Pero su imagen de malo sí será recordada. Fue un actor de telenovelas en los que interpretó a unos malos de esos que nos gustan, o mejor dicho de esos malos a los que estamos acostumbrados: Amorosos con sus familias, turbios en sus negocios e implacables con sus enemigos.
Ahora bien. Teniendo en cuenta que la mayoría de los seres más repugnantes de este país aún siguen vivos o van muriendo de viejos (algunos hasta con honores). Mientras que tipos que mucho nos agradaron se van muriendo por enfermedades y en el mejor momento de sus carreras. ¿Será acaso que la muerte en definitiva es un premio? ¿Será acaso que el castigo es quedarnos por estos lares como espectadores de nuestras propias miserias, de nuestra degradación?
Algunos de estos señores enumerados en la lista no fueron de mi agrado en sus carreras y la verdad es que no me ocupé de sus vidas personales. Sin embargo no puedo dejar de reconocer que ellos son la clase de tipos que nos hacen llevar y vivir mejor esta vida. Gracias a ellos por lo que nos dejaron, por lo que nos hicieron pasar. Y ojala que nos veamos en otro lado.
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