Es fácil olvidarnos, cuando estamos en la cima, que es posible que un día estemos en una situación inferior.
En los EE.UU., y creo que también en otros países, se está presentando un fenómeno interesante, las tiendas denominadas “de segunda”, lugares donde solo compran los pobres, los que no tienen mucho dinero, ahora están siendo frecuentadas por los que tienen mayor poder adquisitivo. Esto porque ellos también están siendo golpeados por la crisis de la economía. Algunos han tenido que “hacer de tripas corazón”, como dice un dicho, y aguantarse a la “chusma”, con tal de lograr adquirir algo a un precio más cómodo que al que estaba acostumbrado. Y es que literalmente, muchos de ellos ya no pueden ir a comprar a la tienda exclusiva, al supermercado “elite”, y prefieren pasar la vergüenza con tal de ahorrarse algunos dólares.
Es fácil olvidarnos, cuando estamos en la cima, que es posible que un día estemos en una situación inferior. Nos creemos todopoderosos con el status que nos dan las tarjetas de crédito, que nunca se nos ocurre, que de un momento a otro podemos estar en el torbellino de los deudores morosos.
Seamos sensatos, si estamos en una situación cómoda, no pensemos que los que no están a nuestro nivel son ciudadanos de segunda, porque posiblemente un día, especialmente de crisis de la economía como ahora, resultemos codeándonos con los que van a tiendas de segunda.