El conflicto que puede crear la televisión en las relaciones de pareja.
“Es verdad que muchas parejas viven en una especie de inercia sin percatarse demasiado de cómo transcurren sus vidas. Han caído penosamente en la rutina y quizás incluso les cuesta darse cuenta de que su vida ha perdido la chispa y la ilusión con la que siempre habían soñado”. Éste es un aparte del artículo titulado “Relaciones de Pareja” en el periódico El Mundo en Internet.
Al leer el artículo me acordé de un amigo que hace aproximadamente 8 meses, mientras departíamos en una esquina al son de unos buenos vallenatos y al calor de unas refrescantes cervezas (polas), en son de broma me dijo: “El día que decidas vivir con una mujer, una de las cosas que jamás de los jamases vayas a hacer es instalar un televisor en tu habitación”.
Me pareció más efecto del alcohol presente en la bebida que las afirmaciones de un mesurado y respetable amigo. Sin darle mayor importancia, pregunté: “¿Y por qué me dices eso?”, a lo que me respondió: “Si deseas que tu relación de pareja no se vaya al carajo, hazme caso, porque de lo contrario te lloverá mierda del cielo”. Convení que mi compañero estaba pasado de tragos y a la fuerza le hice desistir de seguir bebiendo, así que culminamos esa jornada con un abrazo de hermanos y cada quien para su casa.
Dos meses después me enteré que el hombre había culminado la relación con su esposa. Para mí eso era más que increíble: un hombre centrado, maduro en su pensar, con una mujer envidiable, ambos honestos, quienes invirtieron seis años de noviazgo y empezaban a construir una vida juntos que no alcanzó a llegar al año, sí, ¡no llegaron a un año juntos! ¿Qué pasó? Le comenté a mi novia, con quien estábamos próximos a irnos a vivir juntos y me dijo: “Es que uno solamente conoce a su pareja cuando vive con ella”, razonamiento que me pareció muy acertado.
Una semana después, estaba yo viviendo con mi entonces novia, ahora ya mi mujer en propiedad. Un primer mes superincreíble, eso era “machete en el día, machete en la tarde, machete en la noche, machete en la sala, en el cuarto, en la cocina y al bañarnos”. Hasta el pensamiento lo tenía adolorido, ¡uf!, impresionante. Bueno, ése fue el primer mes. Llegó el mes de enero, se acabaron las vacaciones, con él llegó el trabajo, el agite, el corre corre, comer a deshoras y las fatídicas novelas de la noche.
Allí empezó mi calvario. A mi mujer se le ocurrió la magnífica idea de tener un televisor en la habitación, a lo cual accedí (la verdad no me acordé de mi amigo en ese momento). Al llegar la noche, luego de cenar, “Nuevo rico, nuevo pobre”, a mi mujer le hacía relajar, en cambio yo sólo hacía “Molestar”; la excitación le llegaba con “Pura sangre” y no con mis masajes, besos y caricias tiernas que antes eran irremplazables. Al verdadero orgasmo sólo la lleva “En los tacones de Eva”, y mi pene y lengua se quedan en el “Baúl del olvido” hasta que empiezan las “Noticias de las 10″, cuando mis frustradas ganas y alicaído ímpetu viril abandonan a mi mente y le invitan a olvidarse de los insucesos, observando el resumen del diario acontecer.
Coincido en esto con mi mujer quien, milagrosamente, tiene un repentino deseo de hacer el amor con el individuo desnudo que tiene al lado con quien duerme todas las noches y el cual está a punto de dormir, situación que desemboca en una confrontación verbal por “el incumplimiento marital del hombre, por su condición egoísta de macho”. La culpa no es de la rutina, es de la televisión, y como no quiero que mi relación se acabe, he decidido acabar con el televisor.
Este way tiene mucha razón, pero tampoco como para llegar a terminar con el televisor. Bien, me gustó tu artículo, escribe otro más contundente. Eso de machete, qué es?
La verdad es que hay que aprender a ver la televisión, es necesario que como pareja se planifique lo que se debe y no ver en la tele de un hogar, seguramente esto permitirá que la misma no termine coadyuvando al proceso de descomposición de algunas relaciones.
Aunque no comparto algunas cosas en este artículo, debo admitir que es verdad lo que dice este señor. En ocasiones nos dedicamos, las mujeres, y lo digo por mi, a cosas triviales y descuidamos nuestros deberes conyugales y sólo nos ponemos en los zapatos de nuestra pareja cuando estamos deseosas. De mi parte una disculpa, pero ustedes los hombres también tienen culpa, sean más atentos con sus mujeres, y dejen el fútbol, las noticas y otros deportes y dediquen más tiempo al amor y así nos entendemos. Chao. Anita.
No estoy para nada de acuerdo con este artículo. La culpa es de alguien en la pareja y de cómo aprendan a compartir su tiempo juntos. Nada que ver
En cierta forma tiene razón quien escribió este artículo, pero no todo es así como dice. El artículo le echa toda la culpa a las mujeres. La culpa es compartida, porque así a como nos gustan las novelas a los hombres les gustan otros programas, por ejemplo, con mi compañero tengo problemas cuando de fútbol, baloncesto y boxeo se trata, así que replantee su postura.
Lamentablemente debo darte la razón en lo que escribes, porque a mí me pasó, pero gracias a Dios lo superé. Gracias por el consejo.
Y yo creía que este no era un problema tan común, por eso me aguantaba con mi novia, pero ahora tengo argumentos para no callarme. Gracias.
Mi pariente es un machista y punto.
Para mi la televisión debe ser tenida como un medio de entretención sin dejar que se convierta en un modo de vida porque es allí cuando se vuelve un problema. comparto su idea.
Estoy totalmente de acuerdo con usted.
Con mi mujer he tenido el mismo problema.