La americanada: esa gran conocida.
Parece ser que no tienen suficiente con importar ropa, perfumes, modas, alimentos, cine, restaurantes y un largo etcétera, que de unos años a esta parte, también nos meten por los ojos la dichosa fiesta de Halloween. Pero, ¿qué es Halloween? ¿la noche de los muertos vivientes? ¿unos aguinaldos adelantados?
La gente mayor está hecha un lío, incluso los jóvenes estamos hechos un lío… pero a los niños les encanta, porque lo tienen todo: una fiestecita de disfraces en el cole, salida con los amiguetes a pedir dinerillo de puerta en puerta y lo mejor, al día siguiente ¡fiesta! Y creo que el quid de la cuestión está en esa palabra: fiesta. Y es que a los españoles nos encanta… Si se trata de emborracharse, hacer el canelo por la calle y no ir a currar al día siguiente, hacemos nuestro hasta el cumpleaños de la reina de Inglaterra.
Pues esto es Halloween, señores… un circo… pero un circo americano, de los de tres pistas. La gente se disfraza (a poder ser de monstruito, fantasma o vampiro), sale de fiesta y al día siguiente tiene una resaca que da miedo. Así que yo intuyo, que será por eso lo de la fiesta…