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Jimmy Savo, el infortunado afortunado

Así es que cuando cobró su primera semana, Jimmy Savo no tenía ningún lugar donde guardar su dinero, excepto sus zapatos. Al salir a escena, una moneda comenzó a molestarle el empeine, y para darse alivio decidió salir haciéndose el cojo.

Si pensamos que la vida nos juega bromas bastante pesadas, entonces nos conviene conocer la historia de Jimmy Savo, el pequeño hombre que logró ser una estrella del teatro en Broadway y todo esto gracias a una serie de pesadas bromas de la vida.

Jimmy nació en Nueva York en 1892, en medio de una numerosa familia de nueve hermanos que vivían todos en una habitación en el barrio del Bronx. Su padre era un zapatero que no podía pagar por la leche fresca, entonces el pequeño Jimmy fue alimentado con leche condensada bien disuelta en agua.

Probablemente, este hecho sirvió para salvarle la vida cuando una desgraciada epidemia de tifus causada por la contaminación de la leche fresca termino con la vida de muchísimos niños de todas las condiciones económicas del estado.

Cuando cumplió seis años era el chiquillo más pobre del vecindario y también el más flaco. Para lograr defenderse de los otros chicos con quien jugaba y que eran mas grandes y fuertes que él se propuso visitar muy seguidamente el gimnasio de la escuela, y al cumplir los once años ya le decían el enano Sansón. Una noche durante una representación de amateurs resulto ganador mediante sus ejercicios de levantamiento de pesas, y un empresario de teatro lo contrato para realizar sus actos en una serie de salas de teatro de segunda categoría.

Los fortachones profesionales rara vez logran tener éxito y fama, ni tampoco han ganado mucho dinero, pero el infortunio fue, de nuevo, en ayuda de Jimmy. Estaba tan escaso de fondos que no tenia un traje para presentarse a escena, entonces su abuela le confecciono uno con trozos de paño. Cuando lo termino se dio cuenta de que no alcanzaba para ponerle un solo bolsillo. Así es que cuando cobro su primera semana, Jimmy Savo no tenía ningún lugar en donde guardar su dinero, excepto sus zapatos. Al salir a escena una moneda comenzó a molestarle el empeine, y para darse alivio decidió salir haciéndose el cojo, caminando de una manera muy cómica. Y fue tan gracioso que al finalizar la presentación el empresario lo felicito por su gran habilidad para el humorismo. Y de esa forma se vio el nacimiento de una estrella.

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