8 de Abril de 2009.
En la madrugada del 8 de Abril de 2009, como consecuencia de un accidente cerebro vascular y a los 70 años de edad, dejó de existir nuestra vecina la prestigiosa poeta y escritora Suma Paz, admirada compositora, intérprete, pianista y guitarrista.
Atahualpa Yupanqui fue su guía y maestro. En 1994 le dedicó el disco “Atahualpa Yupanqui” y como fiel discípula difundió su obra. El periodista René Vargas Vera publicó la biografía “Suma Paz en la huella luminosa de Yupanqui”. La personalidad de Suma, sus pensamientos, libros y composiciones, trascendieron fronteras y fue el orgullo de la comunidad. Su extraordinaria sensibilidad, humildad y trayectoria, le ganó el afecto del pueblo argentino y obtuvo el reconocimiento internacional. Ambos supieron valorar tanto sus preclaros conceptos como sus dotes artísticas.
Suma Paz era licenciada en Filosofía y Letras de la Universidad del Litoral. Realizó investigaciones sobre el origen y la evolución de la música regional pampeana, publicó “Pampamérica” premio Fundación Steimberg, “Al Sur del Canto” y “Ultima guitarra”, textos de lectura en escuelas primarias. Actuó en Japón y EEUU, realizó recitales didácticos en las universidades de California, París y Berlín, auspiciada por la UNESCO y las embajadas argentinas. Grabó 30 discos, dictó cursos y conferencias en universidades e instituciones. Obtuvo numerosas distinciones, entre otras Municipalidad Ciudad de Bs As, Fundación Konex 1985 y 1995, Alicia Moreau de Justo, Estrella de Mar 1997, Partido Justicialista, Personalidad Destacada de la Cultura de la Ciudad 2006 Gobierno de Bs As, Premio a la Trayectoria Festival de Cosquin 2007. En 1991 fue Ciudadana Ilustre del Partido de Morón y en 1997 en Ituzaingó recibió la estatuilla del Premio Santa Rosa. Su imagen está en las galerías de los ilustres y en la de los poetas del museo local y su trayectoria está registrada en el video Personalidades Ilustres 1997. Suma Paz deja a su esposo David Mario Olmedo y a sus hijos Patricia, Zulma, Analía y Mario. Sus restos fueron velados en la Cocheria Zuccatti (CF) e incinerados en el Cementerio de la Chacarita, pero su recuerdo siempre tendrá un lugar en el corazón del pueblo. Los vecinos perdieron a una de sus hijas más brillantes, pero ganaron una estrella en el firmamento.