Técnicas cortejiles del macho español.
Esta historia seguro que os has pasado o la habéis observado más de una vez, la verdad que yo no me considero un ave de rapiña nocturna (ARN) , aunque el alcohol hace que las personas se muestren de modos totalmente distintos a lo que suele ser esa persona.
Este artículo no se basa en datos científicos, sino en observaciones a pie de campo de cómo podemos ser los hombres ante presas que parece ser que están indefensas pero no, tan sólo quieren que te acerques para ser el centro de la noche, la fiesta, es decir, ser lo más de lo más tía, es decir, adoptan una psotura de perezoso amable para luego convertirse en una mantis perversa que te deja con el rabo entre las piernas, y con una sensación de ¡pero por qué me siento mal si es ella la que se ha ido?
En fin, que como diría Félix Rodríguez de la Fuente, allá donde esté, “El ave de rapiña nocturna se acerca a su presa, da vueltas a su alrededor para poder encontrar su punto más flaco, y cuando tiene ocasión se acerca a la misma, colocando el brazo en un lugar estratégico (ya sea pared, barra o sustentos varios) para dar convesación a la presa”, hasta que ocurren dos cosas:
Ya véis, esto es lo que ocurre en muchas noches, y yo he observado y he experimentado, que lo dicho, debemos cambiar el baile del cortejo, porque está claro que así no nos vamos a comer un rosco.