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El príncipe y su deportivo

El coche de Carlos de Inglaterra funciona con un combustible a base de derivados alimenticios.

Resulta que el príncipe Carlos de Inglaterra es propietario de un Aston Martin DEB5, versión descapotable del utilizado por Sean Connery en la película Goldfinger, regalado por su madre cuando éste tenía 21 años. Parece ser que el príncipe está muy concienciado con el tema de la contaminación, así que ha decidido innovar y conseguir que su automóvil se desplace “con la ayuda de vino y queso“, con el fin de reducir las emisiones de CO2 en un 18%.

El motor del automóvil funciona con un 100% de biotetanol fabricado con vino blanco, que procede de viñedos propios, al que se añade un producto derivado de la fabricación del queso. Lo más curioso es que los gases de escape no huelen ni a vino ni a queso sino a vodka. Ahora va a resultar que aparte de contaminar menos, vamos a poder conseguir vodka a partir de los gases de escape.

Es evidente que el petróleo se acaba y que se está tendiendo al uso de los biocombustibles, lo cual beneficia al planeta pero, por contra, perjudica al bolsillo, ya que contribuye al encarecimiento de los cereales, aceites,…en fin, de todo lo utilizado para crear los biocombustibles.

Quizás ahora estemos en un proceso de cambio en el cual nos vemos afectados por ambas partes. Por un lado, el combustible actual no hace más que encarecerse por diferentes motivos (escasez, política…), y por otro lado, al tenderse a los biocombustibles, las materias primas utilizadas también se ven incrementadas en su precio.

En fin, se ha abierto la veda a los experimentos y de aquí en adelante veremos biocombustibles de todo tipo hasta acertar con alguno “mágico”. Por de pronto, el príncipe ya ha hecho “su apuesta”.

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