Una revolución no imaginable que cambiará la nomenclatura de las naciones y la humanidad. Una caldera de presión que no ha estallado, pero que sus paredes han comenzado a quebrarse.
Una alerta luz amarilla fue puesta en vigor por parte de Estados Unidos e Israel hacia Irán. Esto significa que deben hacer los preparativos para atacar a ese país en cualquier momento. Israel ya pronunció que está listo, mientras Estados Unidos busca el motivo que le permita mantenerse un poco más de tiempo en Irak, ya que el plazo impuesto por la ONU para estar en el país expira a finales de este año.
Esa luz que puede cambiar cuando Israel, la 6ta nación en el mundo que posee armas nucleares lo decida, nos pone a cuestionar ¿Porqué Israel tiene Armas Nucleares y sus vecinos no? ¿Acaso esto es un trato preferencial que nadie quiere ver? La contestación es sencilla. Si Turquía (la antigua Constantinopla) se rehusa a no permitir el paso a los Aliados por su territorio, al igual que Egipto lo es a través del Canal de Suez, el conclave en Israel es más que suficiente para intervenir militarmente. Recordemos que ha sido Israel junto a Inglaterra y Estados Unidos las que han invadido y acorazado el territorio de Palestina como también otros territorios árabes.
No obstante, esa venganza está pintada de negro en vez de rojo sangrío. Las pautas internacionales dictadas en las diferentes resoluciones han sido violadas una por una cuando de un país islámico se trata. Las voces de los muchos han sido calladas por las manos de los pocos. Y eso es lo que en este siglo ha sido la respuesta: una izquierda muy unida entre Oriente y Occidente cubierta de un camuflaje muy particular que no es verde ni crema. Una cubierta capaz de hacer valer que son ellos los que tienen el poder y que pueden estrellar cualquier economía del mundo, según lo deseen.
El Jihad negro ha comenzado. Las posturas de Irán, Líbano, Siria, Palestina y algunos países musulmanes están en la defensiva. Las posturas de Egipto, Jordania, Arabia Saudita y Turquía están al borde de una reconciliación nacionalista con las proclamaciones de Teheran. Las posturas de Irak y Afghanistan están demasiado cargadas y a punto de estallar. Mientras esto ocurre, la válvula de líquido negro se sigue cerrando, aún en países que no son islámicos y que están uniéndose al grito de no más imposición. Esta proclamación de Persia es simplemente el despertar del Imperio que siglos atrás dominaba las arenas y que ahora vienen a reclamar lo que por derecho propio les corresponde: Su perla negra, el Petróleo; su gran Babilonia, Bagdad: su Canaán, Palestina y su ciudad sagrada, Jerusalem.