¿Toda la culpa de la crisis es de los gobiernos, las multinacionales, grandes bancos, bolsas, etc.?
En este momento de la situación mundial que todos sabemos muy bien, ya que nos bombardean a través de los medios con el problema de la economía, el paro, empresas que cierran, etc., etc., todos miramos a las grandes economías (las multinacionales, Walt Street y los parqués más importantes del mundo y demás poderes económicos privados), como los grandes culpables y conocemos las causas de este debacle.
Sin embargo, que lo conozcamos no significa que lo entendamos, cuando ni los expertos lo esperaban hasta hace 5 minutos. Más o menos todos hemos ido entendiendo algo el porqué, pero lo que sí tenemos cada vez más claro es la necesidad de un cambio de paradigma en mundo de las grandes economías, las super-multinacionales y las bolsas mundiales.
Como ejemplo de este poder incontrolado que ostentan, el verano del año pasado escribí un artículo de investigación para una Web especializada con el título de “La conspiración del oro azul” en la que hablé del poder de algunas de estas multinacionales para convertir un necesidad básica como es el agua en un medio de especulación y enriquecimiento.
Pero no es el poder de estas multinacionales lo que queremos denunciar aquí, sino la necesidad de un cambio en la forma de enfocar el mundo de los negocios billonarios y que, al fin y al cabo, se mantienen gracias a nosotros, que en muchos casos actuamos como consumidores a ciegas. En gran medida sostenemos y alimentamos los malos hábitos de consumo y la semilla del cambio está en nuestras manos, los usuarios de sus productos.
Cuando compramos productos de grandes marcas, por ejemplo, a veces sin saberlo están hechos por las manos de un niño que durante muchas horas al día cose ese balón de fútbol o lija ese bonito mueble de diseño, etc. y obtiene apenas lo justo para comer ese día, mientras que el margen de beneficio para la empresa es bastante mayor, o cuando compramos ese producto tan poco ecológico pero tan bonito, así como tantas otras cosas que hacemos como consumidores irresponsables, muchas veces por ignorancia. Pero este desconocimiento tiene fácil solución, hay muchas ONGS y webs que denuncian a este tipos de empresas poco éticas y crean su lista de las empresas de buenas prácticas. No olvidemos que nosotros producimos el capital multimillonario que mueve a estos monstruos económicos.
Esto sólo para poner un ejemplo. Entre muchos, las tiendas de comercio justo y ecológico, pero hay varias formas de ser parte del cambio y no del problema y no se trata de ser activistas entregados y desde luego nunca fanáticos, sino tomar nuestro poder, informarnos un poco y actuar en consecuencia.
Como individuos no parece que podamos hacer gran cosa, pero cada uno acaba convirtiéndose en una “masa crítica” de opinión y presión, mucho más de lo que pensamos. Además internet es un medio de denuncia estupendo de cualquier tipo de situación y una herramienta al alcance de muchos, y más con sitos para escribir como Triond que te permite estar entre los 1º puestos de los buscadores principales, en vez de en un recóndito blog.
Para terminar, la razón por la que mencioné el artículo del oro azul no es sólo por los “teje- manejes” de estas empresas, sino porque en él también documento cómo el pueblo humilde Boliviano hizo valer su poder de forma pacífica, consiguiendo echar a la poderosa multinacional que se excedió en sus intenciones de hacer negocios con un bien que debería ser de la humanidad y siendo muestra de nuevo de cómo David venció a Goliat.
Acabo de descubrir este sitio por casualidad y he terminado por leer y aplaudir todos los artículos, interesantes y variados.
Seguiré la evolución de la página.
Gracias. No sé si esto lo escribiste por la página general de Autorneto o por la mía en concreto, pero en todo caso se agradece tu atención.
simplemente muy buen artículo