Algunos consejos para aguantar los malos tiempos.
En mi país hay un dicho que reza que “no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista”. Y yo soy de los que piensa que la crisis económica que tan duramente ha golpeado practicamente todas las economías tocará fondo más pronto de lo que creemos.
Ahora bien, también creo que mientras dure la época de vacas flacas hay que tomar medidas inteligentes que por un lado nos ayuden a proteger nuestra estabilidad económica y financiera, y por otro nos permitan en lo posible combatir el pesimismo generalizado tan común en estos tiempos. He aquí algunas de las cosas que estamos haciendo en casa y que me permito aconsejar:
- Meditemos un poco más de lo acostumbrado las decisiones económicas importantes: ¿Realmente es el mejor momento para cambiar el coche? ¿Y si en vez de tirar los muebles renovamos la tapicería y los cambiamos de lugar?
- Comamos fuera en ocasiones realmente especiales, y disfrutemos más de la comida casera, bien sea en nuestra mesa o llevando la comida al trabajo
- Seamos imaginativos a la hora de planear vacaciones, exploremos alternativas como turismo rural, pasar parte de la temporada en casa de aquellos primos que hace años no visitamos, o reduzcamos la duración en el destino más lejano y compensemos esos días redescubriendo nuestra propia ciudad
- Siempre es un buen momento para empezar a ahorrar, y ya que estamos gastando menos en restaurantes y no hemos utilizado todo el fondo de las vacaciones, ¿por que no empezar ahora? Si en el camino las cosas se complican, esa reserva que logremos formar nos sacará de algún apuro.
- Evitemos a toda costa endeudarnos si no lo necesitamos, y si ya lo estamos, hagamos el sacrificio y paguemos pronto
Como yo lo veo, una palabra podría sintetizar todas estas ideas: prudencia.