Mándale a un compañero de trabajo a hacer puñetas, y te cae una sanción de dos meses de empleo y sueldo… Es la excusa perfecta para tratar de presionar a un empleado con cierta antigüedad para que se marche de la empresa donde trabaja.
La vida era plácida. El trabajo, aunque a veces estresante por el hecho de trabajar cara al público, era ameno y enriquecedor al conocer distintas percepciones del carácter humano. La relación con los empleados del centro comercial era muy buena, aún a pesar de no pertenercer propiamente dicho a la plantilla.
Trabajaba de conserje en una empresa subcontratada por la cadena de ultramarinos Precios de Escándalo.
Su empresa se llamaba Servicios de Atención al Cliente El Vago. Dicha compañía de servicios llevaba seis años contratada por el centro. Él entró en el desempeño de sus funciones hacía tres años y medio.
El caso es que cuando nadie lo esperaba, otra empresa de servicios ofreció un contrato muy a la baja a la cadena de ultramarinos. Y visto la época de recortes en que se andaba, la aceptaron con gusto. Eso si, exigieron que contrataran al conserje por el tiempo que llevaba y lo satisfechos que estaban con sus quehaceres diarios.
También era cierto que le protegía en su convenio el apartado de la subrogación. La empresa entrante tenía la obligación de respetar su contrato con la antigüedad adquirida y todos sus pluses salariales. Si no estaba por la labor de hacerlo, tendría que indemnizarle por el tiempo que llevaba en el puesto.
Obviamente, la nueva empresa había recortado tanto el precio, que no podía ni siquiera asumir desembolsar un finiquito de cinco mil euros.
Al conserje lo recibieron en su nueva empresa, que por cierto se llamaba Servicios Destacados En Cumplir Siempre, con una frialdad manifiesta. Además entraron varios empleados para otras funciones que pertenecían a la plantilla nacional de Servicios Destacados, y no eran más que unos lameculos de cuidado.
Desde el principio orquestaron un plan para desembarazarse del conserje.
Le fueron sacando de quicio, hasta que un día no pudo aguantarse y mandó a uno de estos nobles compañeros a la tarea culinaria de freir espárragos en otra parte.
Era la excusa que necesitaban para atacarle con una sanción. Los mandos venidos desde las oficinas centrales donde estaba radicada la empresa de servicios, en la provincia de Mesopotamia la Vieja, en base a las sanciones aplicables en su convenio, le entregaron un informe donde se le sancionaba con la pena más grande, aparte del despido fulminante: falta muy grave que conllevaba dos meses de suspensión de empleo y sueldo por mandar a mengano en el puesto de trabajo que aplicara conocimientos de cocina, dicho todo de unas formas inadmisibles.
El sistema da asco. Aquí siempre abusan de los que necesitan el empleo, que somos la mayoría, trabajando más horas con sueldos miserables, es una vergüenza. Yo estoy por marcharme a otro país donde los derechos de los trabajadores se respeten. Un saludo!