Hoy me ofrecieron trabajo. Sin dudarlo dije que no. Desde chiquito me enseñaron que el trabajo dignifica, que el trabajo es salud, o como dice el libro, “el trabajo dignifica y cien mentiras más”.
Hablando con el taxista que me llevo hacia el lugar de la reunión me entere que el trabaja todos los días 12 horas por día, para un sueldo que con suerte le alcanza para pagar sus impuestos y alimentar a su familia, su familia me pregunte yo… Si el esta 12 horas por día, de lunes a lunes con un día libre por mes, ¿la familia es de el? ¿Sus hijos lo reconocerán cuando llega a la casa? ¿Le dirán papa o señor del taxi?….
Al entrar a la oficina tuve que esperar varios minutos y tuve la oportunidad de conversar con la secretaria, empleada con sueldo básico, o casi básico, trabajaba 8 horas (en los papeles) me comentaba que su horario era de 8:30 a 13 y de 16:30 a 21 si todos sabemos contar eso nos da 9 horas. Yo se lo dije y ella me respondió que era un acuerdo trabajar una hora más por día, y no trabajar los sábados. El acuerdo se rompió, porque el sábado al pasar por ahí, ella estaba en su puesto como todos los días… Ah, me olvidaba, también me conto que rara vez en la semana salía en horario, eso si, si llegaba 5 min tarde tenia sus respectivos descuentos.
Después de todo esto, tuve la oportunidad de entrar y comenzar mi entrevista, yo no iba en busca de trabajo, la entrevista fue sorpresa, yo iba a realizar mi trabajo, me olvide de aclarar que soy independiente, que no cumplo horarios y que gano lo suficiente como para vivir.
Después de realizar mi trabajo, comenzó mi entrevista sorpresa, empezaron diciéndome si me interesaba aprender sobre ciertos equipos de medicina, yo dije que si, que me encantaría relacionarme con la medicina, y ahí fue cuando me dijeron que si me capacitaba (o sea si yo me pagaba el curso) me podían llegar a contratar. A que precio. Un sueldo casi 4 veces mas grande que lo actual, pero dije a que precio. Trabajar casi 12 horas, y estar siempre en alerta para salir a cubrir todas sus necesidades.
La oferta era buena, pero la libertad no tiene precio… en ese momento recordé una frase que don Juan le dice a su aprendiz “¿te crees que tienes mucho tiempo?” “no, nadie lo tiene” entonces por que desperdiciarlo entre 4 paredes por un poco de dinero. Dije automáticamente que no, y di vuelta a la esquina a continuar con mi utopía de libertad a cualquier precio.
Quizás algún día tenga hijos y tenga que aceptar un trabajo de este tipo, pero en ese momento mi filosofía dice que el día que tenga hijos, voy a tener que empezar a vivir para ellos y mis sueños quedaran de lado, porque ellos serán mi sueño hecho realidad…
No dejen de leer esta nota.
Una forma bastante interesante de enfrentar el trabajo.
Saludos, y continua siendo joven. Eso es lo mejor.