¿Qué puede hacer el mexicano común y corriente ante la situación económica de la actualidad?
Mi economista favorito se llama John Maynard Keynes y su aportación principal a la ciencia económica se dio a raíz de la crisis de 1929 en Estados Unidos, una crisis muy parecida a la que ocurrió el año pasado (como toda la historia de la humanidad, repetimos los errores). La crisis del 29 también fue causada por la alta volatilidad en los mercados accionarios (menos sofisticados que hoy día pero existían), la alta especulación de grandes ganancias en la bolsa calentaron el mercado y la crisis fue inevitable.
La principal aportación de Keynes fue traer a la mesa de discusión el papel del gobierno como regulador de la economía para prevenir y evitar las distorsiones que el mercado puede propiciar de forma natural. La economía de libre mercado, vigente hasta esa fecha abogaba por la idea de que los mercados naturalmente encuentran su equilibrio, traduciendo, toda demanda en el mercado es satisfecha por una cantidad exactamente igual de oferta y ambas evolucionan de forma natural, de tal forma que cuando la demanda excede a la oferta, esta se ajusta y viceversa. La oferta y demanda pueden ser de un bien, servicio y de todo tipo de recursos, incluso del capital humano.
La sorpresa fue que durante la Gran Depresión de 1929, ni los bienes y servicios, ni la mano de obra encontraron su equilibrio natural y los americanos promedio perdieron sus empleos, quedando sin posibilidades de consumir y cubrir sus necesidades básicas.
El papel de Keynes en este asunto fue señalar que había una forma de reactivar el mercado desde afuera e impulsar el empleo y el consumo, esa manera era a través del gobierno que tomaba un papel de generador de empleos y por ende de bienestar para la población. En esa época se tomaron medidas como contratar gente para hacer hoyos en el pavimento y después más gente para tapar esos hoyos, suena ridículo, pero con el dinero que ganaban haciendo este trabajo absurdo podían reactivar su consumo. Estos americanos al consumir de nuevo, reactivaron las ventas de bienes y servicios ofrecidos por empresas y gobierno, y al poco tiempo dichas empresas se encontraron en condiciones de contratar personal y eventualmente el empleo de generar-tapar hoyos ya no fue necesario y la medida resultó ser únicamente temporal.