Las razones por las que las lenguas evolucionan y las diferencias entre el español que se habla en cada uno de los países hispanoparlantes.
Inicio este tema mencionando el hecho del cambio y/o evolución de las lenguas. Toda lengua muestra señales de que esta ha sido sometida a cambios constantes. Estos cambios van a estar determinados por varios factores como son el espacio, el tiempo, y ya de manera más específica, los factores como el contacto con otras lenguas, la necesidad particular de cada comunidad de denominar la realidad a la que necesita nombrar, etc.
Mediante el instrumento de comunicación llamado lengua, la experiencia humana es analizada, es transmitida y conservada entre los miembros de una comunidad donde se produce esta experiencia y como la experiencia humana no es la misma en todas las partes, habrá términos diferentes para denominar esas experiencias y Ferdinand de Saussure nos habla de esto cuando nos dice que el significante puede cambiar, pero no cambia el significado, es decir, la forma de nombrar la realidad cambia aunque la realidad sea la misma.
El cambio de la lengua es un proceso espontáneo, no querido por el hombre, es también, un proceso asimétrico por lo que no se da en el mismo orden en todos los aspectos y en las mismas comunidades, estos cambios van a depender de un conjunto de datos geográficos, históricos y culturales relativos a la ubicación de los hablantes, sus migraciones en un tiempo y espacio determinados, los hechos políticos, económicos y sociales en que han participado. En fin, va a depender de la historia natural, social, política y económica de un pueblo.
Inicié este tema hablando de los cambios que se producen en una lengua y los factores que influyen en este cambio, además cómo estos cambios son diferentes en las diferentes comunidades que se producen para justificar y establecer como naturales las diferencias regionales que se presentan en el español.
El español contemporáneo se caracteriza esencialmente por su variedad dialectal, variedad que se desprende de la naturaleza de la lengua en expansión y de la extensión geográfica que cubre el español.
El español es, por número de hablantes, la tercera lengua del mundo. Pese a ser una lengua hablada en zonas tan distantes, existe una cierta unidad en el nivel culto de la lengua que permite a las gentes de uno u otro lado del Atlántico entenderse con relativa facilidad. Las mayores diferencias son de carácter suprasegmental, es decir, la variada entonación, fruto al parecer de los diversos substratos lingüísticos que existen en los países de habla hispánica.