La hermana mayor de Simón Bolívar, “El Libertador”.
Sentada, en su sillón de descanso, con su pelo suelto el cual cepillaba lentamente y con mirada lánguida, recordaba las veces que acarició y peino el de su hermana, mientras Vicente y Simón, correteaban bajo su mirada protectora, cuanta nostalgia traían, esos recuerdos, en este momento, que sentía, que perdía a sus hermanos y traicionaban a su familia, fieles herederos de la Madre Patria.
Sin poder comprender lo que pasaba y sintiéndose impotente ante los hechos inminentes, decide retirarse de la capital y busca refugio en su hacienda de Macario, junto con su esposo y sus hijos. Pero no era fácil mantenerse al margen, los ánimos se subían de tono cada vez más, se desencadenaba la violencia y estar en la hacienda no era muy seguro por lo que deciden regresar a Caracas.
María Antonia, pasó a tomar parte activa de la contienda, al refugiar en su hacienda, a los españoles que compartían su credo político, después de conocer, el decreto de guerra a muerte promulgado por su hermano, exponiendo su seguridad personal. Se le acusó de traidora, fue denunciada y se trato de excitar, la indignación del pueblo contra su persona, esto no hizo variar su opinión ni sus acciones.
Pasó varios años de exilio e intentó de regresar a su país, hasta que la Real cédula, le concedió el permiso, decidió quedarse en Cuba, por la gran inseguridad que reinaba. Al ser derrotado el Rey, su hermano la invitó a regresar, lo que la hizo considerar la posibilidad de regresar a su país.
Decidió volver y rescatar, lo que por derecho, les pertenecía a la familia Bolívar, se encontró con un cuadro muy doloroso, su hermano Vicente estaba muerto, su hermana viuda y sus demás familiares en situaciones de pobreza, mientras su sobrino Anacleto malgastaba la fortuna de los Bolívar, apoyado en plenos poderes, que le había dado Simón.
Se propuso rescatarla y apoyar a su familia, incluyendo a Simón, se dirigió al Libertador, haciéndole ver la mala conducta de Anacleto y la necesidad, de que ella se encargara de los bienes de la familia, después de una larga espera, por la ocupaciones de Bolívar como dictador en Perú, recibió la autorización para la administración y rescate del patrimonio familiar.
Después de cuatro años, de estar en Caracas y haber recuperado los bienes de su familia, es cuando se vuelve a encontrar con su hermano Simón, su relación se fue restableciendo en esos años y se mantenían comunicados a través de correspondencias.
Ella le propinaba consejos pertinentes, referidos a la política y a lo que se estaba suscitando en el país durante su ausencia y la gran necesidad que se tenía de su presencia, para poner el orden. Solo permaneció seis meses, para dirigirse a Bogotá.
Al ver marchar a su hermano, no sabía que sería la última vez que lo hacía y que a partir de allí, el predominio político de su hermano, empezaba a decaer, con la misma velocidad, que aumentarían sus adversarios, hasta lograr, que se retirara de toda acción política.
María Antonia, sufrió todo el proceso injurioso, que vivió su hermano, por sus adversarios, para lograr derrocarlo, estaba de su lado, quería que restableciera el orden, que volvieran a vivir en paz, pero esto no fue posible.
Al morir su hermano, por condolencias recibió con dolor la alegría que manifestaban por su partida, haciendo referencia al tirano, su suerte estuvo ligada a el, María Antonia dejó de ser la respetable hermana mayor de Simón Bolívar, calificada como una mujer magnánima, altiva y de grandeza moral y se convertiría en la cruel hermana del usurpador.