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Ni tan dóciles ni tan débiles

Vindicación del indio cubano, acusado por la tradicional historiografía conservadora, como justificante de su práctica extinción, de cobardía y debilidad.

Lo dicho nos conduce a la idea de que quizás este pueblo primogénito de Cuba procedía de México o el sur de los Estados Unidos, mientras que taínos y siboneyes, residentes en la región centro oriental sí debieron haber inmigrado de las islas antillanas situadas al este .

Como resumen de estas notas, pudiéramos citar un pasaje muy ilustrativo de Oscar Pino Santos en su Historia de Cuba (20) : “… cuando los españoles llegaron a Cuba, había en ella, según el cálculo más conservador, cien mil indígenas. Cuarenta años después, hacia 1550, se estima que había menos de cinco mil. Esto explica que, para esa fecha, las guerras indígenas hubieran tocado prácticamente a su fin. Es decir, nuestro pueblo aborigen no se rindió jamás,ni pudo ser derrotado ni sojuzgado. Los invasores colonialistas tuvieron que aniquilarlo para poder imponerse en el dominio de la isla.”

Se trató, pues, de un verdadero genocidio; el pueblo indio cubano fue despiadadamente exterminado. Nada siquiera de reservaciones ni confinamientos. Exterminio total, especie humana extingida por los depredadores europeos y difícilmente un pueblo es exterminado por cobarde puesto que los cobardes son paradójicamente los mas dúctiles, adaptables y oportunistas en la vida.

La población india cubana fue liquidada por su valentía, su rebeldía e inconformidad. Jamás pactó su sobrevivencia con los invasores españoles y ése es, justamente, el monumental legado de este pueblo al pueblo cubano de hoy.

Otras civilizaciones indígenas han dejado estatuas, escrituras, obras arquitectónicas; los taínos, siboneyes y guanajatabeyes dejaron la más imperecedera de todas las herencias: la inmolación por conservar su orgullo y dignidad como pueblo.

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