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Ni tan dóciles ni tan débiles

Vindicación del indio cubano, acusado por la tradicional historiografía conservadora, como justificante de su práctica extinción, de cobardía y debilidad.

Los textos populares de Historia de Cuba, en su mayoría, contienen algunas definiciones y nociones preconcebidas en torno a los indios cubanos, que se transmiten de uno a otro autor sin resultar objeto de cuestionamiento alguno. Sin embargo, en muchos casos, de una nueva lectura de los mismos datos y elementos disponibles para estos autores, se deducen conclusiones a veces diametralmente opuestas a las sostenidas por ellos.

Aquí intentamos mostrar algunos de estos puntos de vista.

Se considera, por ejemplo, generalmente que los taínos eran “de estatura regular, más bien baja y que no eran muy fuertes”(1). Dicha opinión se atribuye a las siguientes causas: “ el medio físico y social debió contribuir mucho a debilitar a los taínos”(2). O también “ … eran débiles físicamente debido fundamentalmente a causas del medio ambiente” (3).

La verdad sobre la estatura de los taínos puede ser esclarecida mediante estudios de la arqueología (4), y por eso no discurriremos en este sentido. Sobre la señalada debilidad física de los taínos sí pueden analizarse algunos elementos.

Al parecer, los historiadores entienden que las actividades de caza, pesca y cultivo de la tierra les resultaban “labores de poco esfuerzo”(5). Parece increíble. Si cazar con modernos rifles constituye un evento tan activo y dinámico que hasta se considera un deporte, puede imaginarse la caza persiguiendo a jutías, iguanas y lagartos a través del monte sin contar siquiera con flechas ni lanzas, utilizando solamente una especie de palo llamado macana. Y ni hablar de las dificultades que representaría la caza de papagayos y otras aves, posiblemente a pedradas.

La pesca, por su parte, también incluida actualmente entre los deportes, debió ser tarea difícil si se piensa en que no disponían de las modernas cañas de pesca, ni de redes de resistentes cuerdas y mucho menos de arpones o escopetas submarinas. Probablemente, los taínos se verían obligados a nadar con bastante frecuencia.

  1. Portuondo, Fernando, Historia de Cuba, Editorial Minerva, La Habana, 1957
  2. Obra citada
  3. Dirección Política de las FAR, Historia de Cuba, Consolidado de Artes Gráficas, 1967
  4. Sin embargo, a Colón le pareció que no eran muy bajitos porque escribió que eran “gente bien dispuesta y de fermosa estatura”. No creo que Colón hubiese destacado la “ fermosura” de la estatura de gente pequeñita.
  5. Dirección Política de las FAR, Historia de Cuba, Consolidado de Artes Gráficas, 1967

El cultivo de yuca, maíz y boniato, quizás tambien de algodón, no creo que fuese tampoco “una fácil labor”(6).

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