Síntesis de este importante momento socio-económico de este país.
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En diciembre de 1974 el Presidente Pérez decretó la nacionalización de la industria de la explotación del mineral de hierro. En consecuencia quedaron extinguidas las concesiones otorgadas a las empresas transnacionales Orinoco Mining Company y la Bethelhem Steel, y su explotación pasó a manos del Estado por intermedio de la Corporación Venezolana de Guayana.
La Nacionalización del Petróleo ocurrió mediante un proceso más complejo, como tenía que ser por tratarse de una materia de decisiva importancia en nuestra historia contemporánea. El proyecto de Ley de nacionalización fue presentado al Congreso por el Ejecutivo a mediados de abril de 1975 y después de un largo debate fue sancionado por el Congreso el 21 de agosto. El 29 de agosto el Presidente puso en vigencia esta Ley que reserva al Estado venezolano la industria y el comercio de los hidrocarburos.
Como consecuencia de la nacionalización petrolera cesó el régimen de concesiones que había servido de base legal de la industria en manos de las compañías extranjeras. Se creó la empresa estatal Petróleos de Venezuela (PEDEVESA) constituida como empresa del Estado para la explotación y comercialización del petróleo venezolano, y las antiguas empresas concesionarias pasaron a ser operadoras de PEDEVESA.
Las compañías extranjeras nacionalizadas recibieron en pago de sus activos 4.300 millones de bolívares y obtuvieron, además, contratos para la comercialización del petróleo venezolano en el mercado internacional, y convenios de asistencia técnica que les ha permitido seguir influyendo en la política petrolera del país, en perjuicio de los intereses de la nación.
Estas circunstancias nos permiten concluir que la nacionalización del petróleo no fue un acto completamente soberano del estado venezolano, sino más bien el resultado de un proceso de negociaciones en el cual las empresas extranjeras recibieron una abultada indemnización en dinero, además de contratos y convenios por medio de los cuales siguen controlando aspectos muy importantes de la industria.
Sin embargo, la nacionalización del petróleo, aspiración nacional largamente planteada por nuestro pueblo, representa un paso importantísimo en el rescate de nuestro petróleo y un hito trascendental en el camino de nuestra independencia económica.