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María Estuardo, la última reina de Escocia

Rodeada de un halo de leyenda, María Estuardo llevó una vida agitada y romántica en la que la tragedia jamás la abandonó.

María Estuardo nació en el palacio de Linlithgow, cercano a Edimburgo, antes que su padre Jacobo V de Escocia muriera, e inmediatamente conoció  de la realeza de su cuna. Ya que siempre se encontró cercada por el temor a un secuestro, por su representar un peligro, y por ser una futura reina dentro del juego político y religioso en que se disputaba el trono.

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Inglaterra estaba bajo el reinado de Enrique VIII, que consideraba a María como pupila y prisionera suya, y además, deseaba casarla con su enfermizo heredero Eduardo. Los importantes señores protestantes de Escocia, deseaban mantener a María en un permanente cautiverio, porque al ser de linaje católico, no era merecedora de aprobación.

Y de esa manera, desde muy joven, debió ser trasladada secretamente, en la noche, de un sitio a otro, buscando un lugar que brindara mayor seguridad. Y así, de esa manera, entre la fuga y el miedo se creo en ella la audacia que moldeo su vida.

De grandes ojos negros, piel blanquísima y rubia cabellera, crearon en ella, desde temprana edad una figura romántica. Seis años tenía cuando María de Guisa, su madre, astutamente decidió hacerla salir de la opresora Escocia y llevarla a Francia. Rodeada de la elegancia y de las diversiones de una corte famosa por su alegría, la gracia y belleza de María aumentaron mucho.

Entre sus amigos de juego tenia al Delfín, un año menor, y cuando ella cumplió los quince, sus mayores casaron entre si a ambos niños. Poco después el rey de Francia moría en un torneo, y María Estuardo se encontró convertida en la reina de Francia al subir al trono su joven marido Francisco II.

Tres años después murió su esposo probablemente por una infección, y María quedaba viuda a los 18 años. Catalina de Médicis, madre política, quería deshacerse de ella, y a María no le quedo otro recurso que volver a Escocia en 1561 en donde le aguardaban una gran cantidad de enemigos y un trono vacío.

Como era bisnieta de Enrique VII, tenia derechos sobre el trono, ocupado por su prima, la inteligente Isabel I, quien padecía arrebatos de ira cuando se nombraba a María.

La mañana en que llego a Edimburgo, 1561, recibió una rápida y no muy honesta bienvenida de algunos de los lores escoceses, y en su primera charla con Juan Knox, jefe de la iglesia escocesa, le hizo ver que al ser católica la hacia aborrecible a los súbditos protestantes, y María se sintió una extraña en su propia tierra, y nunca se desharía de la hostilidad del implacable Knox.

Estuvo dispuesta a casarse con Felipe II, rey de España, y esto duplicaba su calidad real. Se dice que Isabel, temerosa de tener en su frontera norte al poderoso monarca hispano, envió a Escocia a un joven apuesto, pero de rostro algo afeminado llamado Enrique Estuardo, Lord Darnley, asegurando ser de cuna y raleza escocesa. Al poco tiempo María se sintió cautivada por el, tal como Isabel lo esperaba.

En 1566, era bautizado el hijo de ambos en el castillo escocés de Stirling, y estaba destinado a ser un día Jacobo VI de Escocia y Jacobo I de Inglaterra.

Al poco tiempo su esposo enfermo de viruela, y se traslado a casa de su padre, y María le siguió. Cuando se recuperó fue llevado a los suburbios de Edimburgo, y ella siguió cuidando de el.

Una noche, mientras María se encontraba de vuelta en palacio unos estallidos sacudieron la ciudad, y la casa en la que se encontraba su esposo quedo totalmente destruida. En el jardín yacía el cadáver de Darnley y su paje, no muertos por las explosiones sino estrangulados.

Isabel apremió a María a descubrir a los asesinos, pero nunca se llevo a cabo investigación alguna, y a los tres meses María se caso con Bothwell, personaje oscuro y polémico.

Las cortes europeas se indignaron: las protestantes porque Bothwell no tenia sangre real y las católicas porque era protestante, y además se le tenia por asesino. Y las cosas llegaron a tal punto que en la batalla de Carbery Hill los vengadores de Darnley se unieron a los enemigos de María para combatir a sus tropas, y al principio había igualdad numérica, pero en el transcurso de la mañana los leales a María disminuían su número. Se negocio un armisticio y María quedo prisionera.

Después de muchos años de ser prisionera se le ejecuto.

Cuando María puso la cabeza en el tajo, el verdugo estaba tan nervioso que debió dar tres golpes para decapitarla. Tenía 44 años la última reina de Escocia.

Esta reina, que estuvo rodeada de leyenda, sigue siendo legendaria, tanto para los escoceses como para los poetas desde Ronsard hasta Schiller, y en la actualidad se le recuerda como la encarnación de la belleza y el espíritu romántico.

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One Response to “María Estuardo, la última reina de Escocia”

  1. anonimo dice:

    kien lexes es la reina de escocia? lo necesito jajjaaj un besko os keri gnteee

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