Aspectos positivos y negativos de la Ley de Nacionalización del Petróleo en Venezuela desde 1975 con detalle especial del año 2009.
Toda la habilidosa política de mal información y desinformación, de contabilidad, de contratación de los seguros, etc., ha conseguido subvertir las jerarquías que legalmente corresponden a la formulación, dirección y ejecución de la política petrolera nacional, subordinándola a un esquema que nos hace más dependiente ahora de las transnacionales que antes de la nacionalización.
De todo lo anterior parece deducirse que estamos todavía muy lejos de haber alcanzado la meta de una nacionalización petrolera concebida como un proceso de rescate del petróleo para toda la Nación venezolana y al servicio de todos los venezolanos, que constituyen, como bien señalaba Pérez Alfonso, los verdaderos accionistas de Petróleos de Venezuela.
Para este punto de 2009, en que PDVSA se dice “de todos” y que tomó el control, se enfrenta a la distribución de dinero sustentando todos los proyectos como una gran caja bancaria que en algún momento podría sucumbir en el mercado, ya que no es un modelo de economía recíproca, sino de donaciones y mantenimiento de las personas, las cuales no son enseñadas a lo que en su momento el gran político venezolano Arturo Uslar Pietri enseñó en sólo 3 palabras: “Sembrar el petróleo. Las consecuencias son la perdida de grandes contratos internacionales para ser una referencia tecnológica, teniendo que crear parafernalias publicitarias de los proyectos en países a los cuales subvenciona de muchas maneras, haciendo que se transformen en menos rentable, tanto en tecnología, traslado y mano de obra.