El pasado 25 de junio se cumplieron 61 años de esta “dulce” labor.
Este gesto humanitario, en medio del caos de la guerra, del cual no se tienen registros ocurrió el 25 de junio de 1948, tras el bloqueo ordenado por Stalin a toda la parte occidental de la ciudad capital de Berlín (Alemania), aproximadamente unos 2,2 millones de habitantes quedaron atrapados en una especie de “isla”, sin posibilidades de conseguir alimentos y otros insumos necesarios para su supervivencia. Entonces, los aliados (Lóndres, París y Washington) en una operación aérea que duró 320 días, hicieron llegar a los damnificados cerca de dos millones de toneladas de mercancías de primera necesidad, cuyo mayor atractivo eran pequeños paquetes de dulces, especialmente de uvas pasas, de ahí el nombre dado a dicha operación “bombas de pasas” en su traducción literal del alemán al español, los cuales llegaban a los niños por medio de paracaidas.
Así como este pequeño gesto marcó la diferencia en medio de la guerra, así también pueden existir pequeños gestos que marquen la diferencia en este mundo en donde el dominio político, económico o territorial parece ser el único objetivo.